Por Juan TH
La Reforma Policial que ha emprendido el presidente Luis Abinader desde hace algunos años, no es la responsable del abominable crimen a mansalva del joven de 19 años en Santo Domingo Oeste, Darlin Enmanuel Mercado Reyes cometido por el cabo José Francisco Moreta Heredia, que ha provocado el repudio de todos en sentido general, incluyendo algunos dirigentes de la oposición que han pretendido sacarle provecho político.
La Policía Nacional es una vergüenza desde su creación en 1936, en plena dictadura de Rafael Trujillo Molina.
¿Quiénes han formado parte de esa institución responsable, en la teoría, de proteger vidas y propiedades? En su mayoría jóvenes de extracción social muy humilde provenientes de los barrios y los campos sin mucha educación marginados.
No digo nada nuevo cuando afirmo que, en todas partes del mundo, capitalista o socialista, la Policía, al igual que las Fuerzas Armadas, al igual que la religión, están para proteger y garantizar los intereses de los oligarcas dueños del país, pues sin ellas no podrían gobernar un país.
La Policía dominicana surgida durante una dictadura como la de Trujillo, ha mantenido los mismos valores violentos y desconocedores de los derechos humanos, porque “el civil no es gente”.
La Policía ha sido durante muchos años una banda criminal difícil de dirigir y de controlar. Tras el asesinato de Trujillo, la Policía siguió siendo la misma del dictador, conspirativa, criminal y corrupta. Ningún gobierno, hasta la llegada de Luis Abinader, se ocupó de limpiarla y transformarla, al contrario, permitieron que se crearan grupos de oficiales superiores, coroneles y generales, con intereses políticos y económicos muy definidos que en determinadas ocasiones atentaron contra la propia democracia que decían proteger.
Para nadie es un secreto que agentes policiales integran bandas paramilitares al servicio del narcotráfico, los juegos de azar, el contrabando y el sicariato. La Policía sabe perfectamente donde están los puntos de drogas y quienes son los dueños, muchas veces oficiales de alto rango de todas las instituciones militares.
Desarticular la banda, asesina y corrupta en la Policía no es tarea fácil. El expresidente Leonel Fernández, que hoy habla pendejadas politiqueras, dijo en una ocasión temerles a los militares porque podían darle un golpe de Estado o matarlo. Ese mismo señor fue quien dijo que “prefería pagar para no matar”. ¡Y no sólo pagó, sino que también mató! ¡Y a muchos infelices!
Los “ intercambios de disparos”, donde por lo general caen muchos de los barrios marginados, de los cinturones de miseria, que “valen menos que la bala que los mata” como dijera el escritor uruguayo Eduardo Galeano, son recurrentes. Los policías disparan y después investigan.
La Reforma Policial emprendida por Luis Abinader requiere de muchos recursos económicos y de mucha educación. Se tomará tiempo, mucho tiempo para que veamos una Policía respetuosa de los derechos humanos, con valores éticos y morales distintos, propios de una sociedad desarrollada.
Mientras la Reforma avance, con nuevos agentes, educados, entrenados correctamente, con tecnología moderna, seguiremos viendo, lamentablemente, hechos como el de Santo Domingo Oeste donde un joven valioso, de 19 años, fue asesinado de un disparo que le propinó un agente. Culpar al gobierno de ese hecho aislado es irresponsable y politiquero.
PD: Invito a los lectores de esta columna a leer el artículo del sociólogo y académico Cándido Mercedes titulado: “Radiografía del drama institucional de los asesinatos de la Policía. (Entre 1996 y 2026). En esos años la Policía ha cometido crímenes que pueden calificarse de lesa humanidad contra los sectores más vulnerables del país. Busquen ese artículo del profesor Cándido Mercedes. Lean las estadísticas de los crímenes cometidos contra la juventud durante los gobiernos de Leonel Fernández, Danilo Medina, Hipólito Mejía y Luis Abinader. Solo durante la gestión del “cirujano” la Policía mató a más de mil jóvenes. Y eso, que el expresidente Fernández, decidió “pagar para no matar”. (¡Farsante!)



