InicioHaitíLas bandas secuestran, torturan y luego linchan a un policía en Haití

Las bandas secuestran, torturan y luego linchan a un policía en Haití

Puerto Príncipe, Le Quotidien 509.- El linchamiento de Mario Arthur, presentado como un operador colaborador de la Policía Nacional de Haití (PNH), relanza enérgicamente el debate sobre la expansión de los grupos armados en el departamento de Artibonite.

También destaca la aparente incapacidad de las autoridades para proteger a los ciudadanos que contribuyen a los esfuerzos de seguridad.

Más allá del horror del crimen, este drama plantea serios interrogantes sobre la estrategia del Estado frente al atrincheramiento de las pandillas.

Según informaciones difundidas por varios actores locales, Mario Arthur fue secuestrado el pasado viernes en la Ciudad de la Independencia (Gonaïves) por presuntos miembros de la banda «Kokorat San Ras».

Los atacantes le infligieron abusos atroces antes de ejecutarlo.

Imágenes de estos actos de tortura circularon luego en las redes sociales, provocando gran emoción entre la población.

Las bandas se expanden

La portavoz de la Comisión de Diálogo, Sensibilización y Reconciliación, Bertide Horace, indicó que la víctima era un técnico que trabajaba para una empresa privada, mientras brindaba apoyo a la Policía Nacional de Haití.

Afirma que las pandillas continúan extendiendo su influencia por todo el departamento de Artibonite, sin encontrar suficiente resistencia por parte de las fuerzas del orden.

Además, afirma que este tipo de abusos se ha vuelto recurrente en la región.

Otros asesinatos

Por su parte, el coordinador general del Comité de Iniciativa para la Paz en Bas-Artibonite (KILBA), André Saint-Louis, condenó enérgicamente este asesinato que califica de acto de barbarie.

Denuncia también la difusión de imágenes de la tortura de las víctimas, así como la continuación de la violencia atribuida a las bandas «Kokorat San Ras» y «Gran Grif», en particular tras el asesinato de otros dos ciudadanos en la localidad de Jean-Denis.

André Saint-Louis pidió a las autoridades que fortalezcan inmediatamente las capacidades operativas de la PNH en Artibonite.

Considera que sólo una movilización excepcional de recursos humanos, logísticos y militares permitirá desmantelar de forma sostenible los grupos armados que controlan varias zonas del departamento.

Más allá de las reacciones de las organizaciones locales, surge una observación: la ausencia de comunicación oficial por parte de las autoridades después de un crimen de esta magnitud alimenta un profundo sentimiento de abandono.

Control persistente de las pandillas

Ningún mensaje contundente, ningún anuncio de medidas concretas o ningún plan de intervención inmediata han tranquilizado hasta ahora a una población que se enfrenta diariamente a la violencia de pandillas.

Este silencio es aún más preocupante porque las personas sospechosas de colaborar con las fuerzas de seguridad se convierten en objetivos principales de grupos criminales.

El asesinato de Mario Arthur va así más allá del alcance de una noticia. Simboliza el control persistente de las pandillas en ciertas regiones del país y resalta los límites de la actual respuesta de seguridad.

Para muchos observadores, Artibonite sigue siendo hoy uno de los principales frentes de la crisis de seguridad haitiana, donde cada nuevo ataque recuerda la urgencia de una acción pública coherente y sostenida capaz de restablecer la autoridad del Estado.

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