Por Dodeley Orélus
Puerto Príncipe, Le Quoltidien 509.- Varios cientos de familias abandonaron sus hogares hace más de dos semanas y ahora viven en condiciones extremadamente difíciles, sin acceso suficiente a alimentos, agua potable o instalaciones sanitarias adecuadas.
Las personas desplazadas se ven obligadas a dormir en el suelo cerca de grandes vertederos, una situación que representa un importante riesgo para la salud.
Los malos olores de los residuos mezclados con heces dificultan aún más las condiciones de vida. Varias personas, especialmente bebés y niños pequeños, ya han enfermado, informan las víctimas del desastre.
Las víctimas también denuncian una pérdida total de privacidad y un sentimiento de abandono ante la falta de asistencia de las autoridades.
Profundamente rebelados, varios desplazados exigen una intervención urgente del Estado para poner fin a la violencia en la Plaine du Cul-de-Sac. Según sus testimonios, grupos armados siguen aterrorizando a los residentes y quemando casas en determinadas zonas.
Piden ser reubicados en un lugar más seguro. Varios de ellos afirman haber huido sin poder llevarse sus pertenencias ni sus ahorros y dicen que no tienen medios para llegar a otras regiones del país.



