Por Fernando de los Santos
Para: Ministerio de Cultura y Ministerio de Turismo de la República Dominicana.
De Ciudadanía Consciente y Académica
Asunto: Urgencia nacional para el levantamiento y puesta en valor de los ingenios y fortalezas coloniales.
El tesoro invisible: Nuestra Génesis Industrial y Defensiva
La Hispaniola no es solo el «Punto de partida del nuevo mundo»; es la cuna de la primera industria globalizada: el azúcar. Sin embargo, mientras el turismo de sol y playa florece, los cimientos físicos de nuestra historia, nuestras fortalezas y los primeros ingenios azucareros languidecen en un estado de abandono que raya en la desidia nacional.
Estas estructuras no son solo escombros; son el testimonio tangible de la transición de la Edad Media al Renacimiento en América y el epicentro de la mezcla racial y cultural que hoy nos define.
Inventario del abandono: Puntos críticos de intervención
Es imperativo que ambos ministerios coordinen un levantamiento técnico y arqueológico en los siguientes sitios, los cuales presentan condiciones de deterioro «indescriptibles»
Palavé y Engombe (Santo Domingo Oeste)
A pesar de su cercanía a la capital, estos complejos sufren el asedio del crecimiento urbano descontrolado y la maleza. Son ejemplos cumbres de la arquitectura señorial y productiva del siglo XVI que podrían ser parques arqueológicos de primer orden.

Ruinas de La Concepción (La Vega Vieja):
Una ciudad sepultada por la historia y el lodo. Su potencial como destino de turismo cultural es comparable a cualquier yacimiento europeo, pero carece de la infraestructura necesaria para su estudio y exhibición.
Ingenios de Azua de Compostela: Testigos del auge económico temprano, hoy son esqueletos de piedra olvidados en terrenos privados o baldíos, perdiendo piezas clave de su maquinaria y estructura cada año.
Fortaleza de Santo Tomás de Jánico:
El primer fuerte construido por Colón en el interior de la isla. Un sitio de valor histórico incalculable que debería ser un santuario de la historia dominicana, hoy es apenas una referencia en los libros.
Juan de Viloria, Higüey, representa la expansión de la industria hacia el este, hoy prácticamente borrado del mapa visual del dominicano promedio.
El llamado a la acción: Una estrategia dual
Acción del Ministerio de Cultura Preservación y Ley
Declaratoria de Emergencia Patrimonial:
Establecer un perímetro de protección legal sobre los terrenos que albergan estas ruinas.
Restauración Científica:
No se trata de «reconstruir», sino de consolidar las estructuras para evitar su colapso definitivo, respetando la autenticidad de los materiales.
Acción del Ministerio de Turismo (Puesta en Valor)
Ruta de los Ingenios:
Crear un circuito turístico que conecte estos puntos, dotándolos de centros de interpretación, guías capacitados y accesibilidad vial.
Turismo Sostenible y Comunitario: Integrar a las comunidades locales en el cuidado y explotación económica de estos sitios, convirtiendo la ruina en una fuente de orgullo y empleo. Conclusión
Un pueblo que ignora sus ruinas está condenado a ver su identidad desmoronarse con ellas. El rescate de Engombe, Palavé, Jánico y los ingenios coloniales no es un gasto, es la inversión más rentable en nuestra soberanía cultural.
Señores Ministros, la historia nos observa desde esas piedras calladas. Es hora de devolverles la voz antes de que el tiempo y el olvido las conviertan en polvo.



