InicioOpinionesUn siglo metiendo la misma pata

Un siglo metiendo la misma pata

Por Miguel Ángel Cid Cid

Para los ciudadanos, los líderes políticos avanzan contrario a sus partidos. El actuar de los dirigentes refleja el olvido de las lecciones del discurrir histórico. Omiten errores y aciertos, tanto de las crisis como de los triunfos.

La democracia irrisoria, apalancada con una planificación deficiente lleva a los partidos políticos al fracaso. Se suma a esto, la ambición de los líderes por perpetuarse en sus puestos de dirección.

Cuando llegan al poder las apetencias aumentan como rio desbordado. El apetito por devorar todo a su paso los lleva a obrar contrario a los intereses de sus propias organizaciones.

El PRM ahora pinta, por ejemplo, un escenario que es —por derivación— similar al miope que se niega a utilizar lentes correctivos.

Resulta asombroso ver que la dirección del partido oficialista se resiste a controlar sus aires de grandeza. No, el PRM no aprendió nada de la crisis que partió el partido blanco.

La tradición autoritaria empuja a los guías políticos a creerse que son los que más saben. En cuanto lo llevan a la alta dirección del partido asumen que el ascenso se debió a su gran conocimiento de estrategia política. Juran que son imprescindibles para que el partido se mantenga en el Poder.

La decisión reciente de la cúpula del PRM obedece a la descripción anterior. Los jerarcas del partido de gobierno emitieron un comunicado donde proponen extender por uno y dos años los cargos que ellos ocupan en el partido. Cogieron piedras para los más chiquitos.

Los potentados alegan que el país vive momentos que requieren sacrificios. Dicen que la guerra en Irán afecta la economía del país. Pero los sacrificios son siempre para los de abajo, no al revés. El comunicado expresa:

El país “… atraviesa un momento que demanda madurez, estabilidad, responsabilidad y sentido de prioridad de todas las fuerzas políticas nacionales ante los importantes desafíos económicos, sociales y del contexto internacional que impactan al mundo y a nuestra región”.

Por eso tenemos que seguir dirigiendo el partido. Para salvar el país. Para continuar en el gobierno, pero con los mismos que están hoy.

La propuesta anterior es una manera de querer asaltar la inteligencia de los líderes de base. Una forma de decirles que su derecho a crecer lo decide la cúpula partidaria.

El partido oficial —con la propuesta de extensión— olvidó que esas mismas prácticas dividieron el PRD en 1973. Que fueron los líderes perremistas que en 2014 volvieron a fraccionar la estructura perredeísta. Estos líderes, entonces, gritaban democracia. El grito que vociferaron ayer, hoy lo quieren borrar.

La cúpula perremeista olvidó, además, que el PLD se dividió en 2019 por prácticas similares.

Olvidan que, hace seis años, ellos sacaron a los peledeístas del gobierno. ¿Por qué? Porque las bases moradas dejaron de confiar en su cúpula enquistada por decenas de años.

Pero los líderes medios y de base del PRM son diferentes a los del PLD. Los peledeístas todavía conservan disciplina. Aceptaron congelar la cúpula y ascender a otros. Los perremeistas, por el contrario, se revolotearon.

El comunicado de los líderes oficialistas se conoció el 15 de mayo recién pasado. Desde entonces las protestas suceden una tras la otra. No paran.

La rebelión puso en zozobra el partido oficial. Los obligó a recular. Ahora dicen haber realizado la consulta y que se echaron para atrás por respeto a la base.

Los tutumpotes gobiernistas —por derivación— enviaron a los organismos del partido, tres días después, otro comunicado. Informan lo siguiente:

Que, después de las “consultas y evaluación interna… ha decidido de manera unánime rechazar la propuesta de extensión del mandato de las actuales autoridades partidarias”.

Reafirman que así honran “el compromiso del PRM con la institucionalidad y el respeto a sus estatutos”.

Con este recular —costumbre en el oficialismo perremeista— pretenden ocultar que metieron la pata otra vez.  Pero que sigue vigente la decisión de mantener el control.

En suma, cerca de cien años después de la fundación del PRD —progenitor del PRM— se impone el mismo error. Dirigir sin democracia. Creer que las bases son para pisarlas.

¿Cuándo aprenderán la lección, cuándo entenderán que las fuerzas sociales son indetenibles?

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Must Read

spot_img