Washington, Diario-Red.- El Partido Demócrata de Estados Unidos ha vivido una de las más grandes noches de su historia reciente y ha hecho válidos los escenarios más optimistas para ganar el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones legislativas de este martes; un voto de condena a las políticas (la económica en particular) del presidente Donald Trump, que encara sus dos últimos años de mandato debilitado como nunca a los ojos del Partido Republicano.
Todas las proyecciones de los principales medios estadounidenses, incluidas las de la conservadora Fox News, conceden a los demócratas los 51 escaños que les dan la mayoría en el Senado y, con holgura, más de los 218 escaños que necesitaban para ganar la Cámara de Representantes; un escenario impensable incluso en las previsiones más optimistas.
Un malherido Trump ha intentado enmarcar la derrota en la ausencia de su nombre en las papeletas, por mucho que se haya pasado las últimas semanas recorriendo el país entero, mitin tras mitin, intentando asociar su identidad a sus candidatos.
El presidente estadounidense lleva días asegurando que la derrota no afectará en lo más mínimo a su forma de gobernar y recurrirá sin pudor al veto ejecutivo para obstaculizar la ola de investigaciones que propulsará el nuevo Congreso, pero la realidad es que la noche demócrata ha sido una sucesión de victorias en estados donde el mandatario había ganado con comodidad las presidenciales de 2024.
Triunfos, además, enormemente significativos: los demócratas han ganado esta noche en su bastión de Texas por vez primera en casi 40 años merced a un voto latino que ha colocado a su primera gobernadora en el estado, Gina Hinojosa, hija de madre mexicana y padre chicano. Además, han amenazado el dominio republicano en Florida y castigado en Carolina del Sur el legado de su aliado Lindsay Graham, al rechazar la candidatura de su hermana Darline.
En California, Xavier Becerra, hijo de inmigrantes mexicanos, será el primer gobernador latino de ese estado en 150 estados. En Nuevo México, Deb Haaland será la primera mujer indígena en ser gobernadora en la historia de Estados Unidos.
La ‘ola azul’ ha terminado de precipitarse sobre las 5 de esta madrugada: un cariacontecido presidente republicano de la Cámara de Representantes, el a partir de ahora saliente Mike Johnson, celebraba el legado de «uno de los Congresos más productivos de la historia de la institución».
Johnson ha esgrimido que la derrota republicana ha sido, en parte, fruto de la tradición. «En los últimos 90 años, solo en dos ocasiones un presidente en ejercicio ha logrado ganar o retener escaños para su partido durante ese primer ciclo de dos años, y existen muchas razones para ello. Es algo sumamente difícil de conseguir, y todo apunta a que, esta noche, la historia se mantendrá tal como ha sido hasta ahora», dijo. Mientras tanto, la líder en la sombra del Partido Demócrata, Nancy Pelosi, ha anunciado a Hakeem Jeffries como nuevo líder de la cámara.
La victoria demócrata se debe a la reactivación del electorado y el impulso de un progresismo que ha estimulado, por ejemplo, al voto joven clave en estados tan importantes como Ohio.
Los demócratas comienzan desde ya su «iniciativa de cien días» para acorralar a Trump a base de investigaciones y, a pesar del veto de Trump, no desistirán en su impulso a proyectos de ley por difícil que parezca.
Ahora mismo hay cinco grupos de trabajo que abordan cuestiones como el coste de la vida, la atención médica, vivienda y alimentos, encabezados por una combinación de progresistas y centristas, y propuestas listas para revertir los recortes sanitarios impuestos por la «gran y hermosa ley» económica de Trump, que contempla exenciones fiscales y recortes de programas, incluidos nuevos requisitos laborales para los beneficiarios.
«Necesitamos bajar el precio de los alimentos y la gasolina», enumeró Jeffries a mediados de mes, durante la presentación de su «agenda de 100 días» para complicar las cosas a Trump. «Segundo, necesitamos que la atención médica sea asequible para todos los estadounidenses. Tercero, vamos a exigir responsabilidades a los delincuentes que han perpetrado actos de corrupción sin precedentes contra el pueblo estadounidense. Desde el primer día».
Trump se desahoga con sus moderados y promete veto, pero con diálogo
Trump, que se ha pasado la noche en la Casa Blanca viendo la debacle con asesores, familiares y miembros del Gabinete, se ha aferrado desde primera hora de votación a una consigna: la ausencia de su nombre en las papeletas ha sido determinante. Si él hubiera aparecido en ellas, los republicanos «habrían arrasado».
En su lugar, se ha desahogado ante Fox News con moderados como el el republicano Greg Abbott, a quien ha señalado como culpable de la catástrofe de Texas. Este final, ha alegado, es el resultado de haberse «convertido en un RINO», un republicano sólo de nombre (por sus siglas en inglés) en los «últimos seis meses de su trayectoria política».
No será esta, previsiblemente, la única valoración del estilo que lance el inquilino de la Casa Blanca en las próximas horas y días, pues en otra publicación ha adelantado que se va a «convertir en un analista político, tanto para bien como para mal, sobre las razones por las que estos candidatos han ganado y perdido» en las ‘midterms’.
Esta secuencia de mensajes, además, incluye críticas a la cadena conservadora Fox News, a la que ha atribuido «parte de responsabilidad en estas derrotas al dar espacio de forma constante y sistemática a la oposición ‘tontócrata’ (demócrata) y a peores».
Además, el republicano ha adelantado tanto en redes como en medios de comunicación su intención de hacer uso del veto presidencial ante el control demócrata del Congreso. «Tengo derecho a vetar cualquier cosa», ha declarado a Politico, antes de anotar que, de todos modos, prefiere «no pasar dos años sentado ahí vetándolo todo».
«Por eso, ya he hablado con ciertos líderes del Partido Demócrata. Y es probable que también encontremos muchos aliados entre los demócratas», ha planteado, argumentando que «ellos también quieren que se logren resultados».
«La ayuda está en camino, con o sin Trump»
Por su parte el líder de la, hasta esta noche, minoría demócrata en el Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer, ha prometido a los estadounidenses que la «ayuda está en camino» y que hará uso del control del Congreso para impulsar su agenda de proyectos de ley.
«La gente ha votado cambio y ahora los demócratas deben cumplir con su palabra. Y vamos a cumplir, con o sin el presidente», ha avisado el veterano senador neoyorquino».
El líder demócrata ha querido terminar con un mensaje para el Partido Republicano. «Espero que los republicanos aprendan la lección que no han visto hasta esta noche: escuchen al pueblo estadounidense».





