Santo Domingo.- En el debate político se ha puesto de moda la discusión sobre la identidad dominicana, el perfeccionamiento racial y la afrodescendencia, declaró la doctora María Bizenny Martínez, defensora de los derechos humanos.
«En pleno siglo XXI, a pesar de los avances tecnológicos y científicos, la sociedad dominicana enfrenta aún la tarea pendiente de aceptar plenamente su herencia africana”, destacó la abogada.
A la par, también se observa la proliferación del ´endorracismo´, un concepto que explica la aceptación como válidos la discriminación y el racismo por parte de las propias víctimas, dijo Martínez, co-fundadora de la Coalición Dominicana por los Derechos Humanos y la Justicia Racial y directora del Departamento de Derechos Humanos e Incidencia Política del Movimiento Socio Cultural para el Trabajo Humanitario y Ambiental (Mosctha).
De acuerdo con la defensora, en los últimos años el discurso relativo a la raza ha elevado su tono en República Dominicana. “Figuras públicas, usuarios de redes sociales, agentes del orden, líderes de opinión e incluso representantes religiosos, han reproducido de forma inconsciente o implícita, narrativas que perpetúan el racismo estructural”.
Martínez destacó que ese fenómeno responde a una construcción histórica orientada hacia una auto-percepción de blanquitud arraigada en el subconsciente colectivo.
Desde la infancia
El miedo a lo negro, según su opinión, se ha inculcado desde la infancia, asociando históricamente el poder y el éxito a la blancura e implantando la falsa idea de que la negritud equivale a inferioridad.
Martínez declaró que ese rechazo sistémico se manifiesta de forma cotidiana en la estigmatización de rasgos físicos, como el cabello crespo o rizado (tradicionalmente calificado como «pelo malo»), y en la vigencia de estereotipos sobre quién es y quién no es dominicano.
Sobre este punto, se enfatizó que la negritud no constituye una ideología ni una moda, sino la aceptación objetiva de la identidad a través de rasgos físicos, estéticos, culturales e históricos de un país “cuya población es, en su gran mayoría, afrodescendiente”.
Al exponer como sugerencia la manera de superar esos patrones, la defensora declaró que se requiere desmantelar los prejuicios heredados de la época colonial y la trata esclavista.
El planteamiento
Martínez precisó que mientras el país no reconozca plenamente la diversidad de su composición étnica y no rompa con esos estigmas, “persistirán las desigualdades estructurales que limitan el desarrollo social de la nación”.
La experta en derechos humanos invitó a los medios de comunicación, instituciones educativas y actores de la vida pública, a promover espacios de diálogo inclusivos que eduquen sobre la diversidad étnica, dignifiquen la herencia afrocaribeña “y contribuyan a erradicar el perfilamiento racial y la discriminación en todas sus formas”.





