La movilización, integrada por miembros de diversas organizaciones, políticos, empresarios, líderes religiosos y representantes de la sociedad civil, siguió a numerosos ataques armados contra la barriada de Seguin en aquel territorio, añadió el periódico Le Nouvelliste.
Los manifestantes marcharon por varias plazas y calles principales de la ciudad de Jacmel, incluidos la zona baja, Sainte-Hélène, el centro, Lamandou y el distrito de Aviación.
La movilización causó el cierre temporal de varias escuelas, mientras que algunas instituciones públicas y empresas privadas suspendieron sus actividades, precisó la publicación.
Las denuncias de los manifestantes comprenden lo que califican de negligencia por parte de las autoridades policiales, a quienes responsabilizan por el deterioro de la seguridad.
Según ellos, los efectivos policiales rehúyen el enfrentamiento directo contra las pandillas, situación que obliga a muchos residentes a huir de sus hogares, mientras otros pierden la vida.
El sureste está «atrapado», declaró uno de los manifestantes, Leriche Moïse, quien hizo un llamamiento urgente de auxilio ante la policía y las autoridades judiciales.
«Se vuelve necesario –subrayó- salir a las calles para demandar el orden. Lo que está sucediendo es una muestra de incompetencia por parte de las autoridades».
De acuerdo con el ocasional vocero de la protesta, “el Sudeste no será territorio perdido. Exigimos a la policía y al sistema judicial que retomen el control de Seguin para restablecer el orden. No tenemos -alertó- a dónde más acudir”.


