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Israel revienta el alto del fuego: Mata a 254 libaneses en un brutal ataque

Santo Domingo.- Israel reventó el alto del fuego que por 15 días acordó con Estados Unidos e Irán para iniciar un proceso de negociaciones que facilite el final definitivo de los enfrentamientos bélicos en la zona del Golfo Pérsico.

Laura Arroyo, comentarista del programa El Tablero, que se difunde por el Canal Red, con sede en la capital española, Madrid, presentó declaraciones del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu donde asegura que su país no fue incluido en los acuerdos para el cese del fuego.

Sin embargo, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, que medió en las negociaciones entre Washington y Teherán, declaró que la tregua sí que incluía al Líbano.

Teherán considera los ataques contra el Líbano como una violación del alto el fuego, según el periódico ruso Actualidad.rt. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, condenó los ataques israelíes y los calificó de intento deliberado de prolongar el conflicto regional, agregó el medio. «Los ataques israelíes contra Líbano son un acto malvado del régimen sionista para continuar la guerra en la región y sabotear la diplomacia, cuyas consecuencias recaerán sobre Estados Unidos», afirmó Araghchi.

Israel revienta el “alto el fuego”

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu

Al menos 254 personas han muerto por los bombardeos israelíes en el Líbano, en la mayor oleada de ataques israelíes sobre este país, dijo la comentarista que se confiesa de izquierda.

Como respuesta a estos ataques, Irán anunció el cierre nueva vez del estrecho de Ormuz, espacio sobre el cual no solo mantiene su soberanía, sino que le permite hacer el pulso y sostener la resistencia en esta guerra, dijo Arroyo.

De igual manera, la Guardia Revolucionaria Iraní (GRI) ha instado a todos los buques que hayan previsto transitar por el estrecho que sigan rutas alternativas.

WhatsApp estrena suscripciones de pago por contenido exclusivo en canales

Mountain View.- El ecosistema de Meta acaba de dar el paso más esperado (y polémico) de la década. WhatsApp ha habilitado oficialmente la función de suscripciones de pago para sus canales.

Esta medida busca competir directamente con plataformas como Telegram y Patreon, permitiendo que los administradores moneticen su audiencia sin salir de la aplicación de mensajería.

Este movimiento es como un cierre del círculo de Meta para transformar a WhatsApp en una “Super App” de servicios y comercio.

¿Cómo funcionan los canales VIP de WhatsApp?

La implementación de esta función es sencilla para el usuario, pero potente para el creador. Aquí los puntos clave.

Muros de pago (Paywalls): Los administradores ahora pueden crear un “área exclusiva” dentro de sus canales. Los seguidores verán una vista previa del contenido, pero necesitarán una suscripción activa para desbloquear el mensaje completo, fotos o archivos.

Suscripciones Mensuales: El sistema permitirá configurar cobros recurrentes mediante WhatsApp Pay, facilitando que la transacción se realice en segundos con los datos bancarios ya vinculados a la cuenta.

Contenido Premium: Desde newsletters privadas y señales de trading hasta consejos de salud o adelantos de podcasts. La versatilidad de los canales permite que cualquier nicho de mercado encuentre un lugar para cobrar por su conocimiento.

El fin del “todo gratis” en los chats

Esta decisión marca un antes y un después. WhatsApp ya no es solo para hablar con la familia; se ha convertido en una terminal bancaria y de contenido.

Para el usuario, esto significa que sus creadores favoritos ahora estarán a un “click” de distancia de su bolsillo. Es una democratización de la economía digital, pero también una prueba de fuego para ver si los usuarios están dispuestos a pagar por información dentro de una app que siempre fue gratuita.

Meteorología prevé que una masa de aire limitará las posibilidades de lluvias

Santo Domingo.- Instituto Dominicano de Meteorología modificó los niveles de AVISO y ALERTA, por lo cual predijo que durante los días jueves y viernes el ingreso de una masa de aire de menor contenido de humedad estará limitando los episodios de lluvias sobre nuestro país.

Sin embargo, la institución especializada prevé el riesgo de inundaciones urbanas, así como crecidas de ríos, arroyos, cañadas, ráfagas de viento, frecuentes tormentas eléctricas, posibles deslizamientos de tierra y granizadas en las algunas provincias.

En su informe de las 6:00 de la tarde del miércoles, día 8 de abril de 2026, Meteorología precisó que en horas de la tarde de los siguientes jueves y viernes, se prevé que una vaguada en los niveles bajos de la troposfera asociada a un sistema frontal y los efectos locales de calentamiento diurno producirán nublados seguidos de aguaceros moderados localmente con tronadas y aisladas ráfagas de viento hacia provincias de las regiones: norte, noreste, sureste, la Cordillera Central y la zona fronteriza.

De esa manera, fueron mantenidas en alerta las provincias La Vega, Monseñor Nouel, Santiago, Dajabón, Elías Piña, Barahona, Azua y Peravia.

Mientras, los avisos fueron emitidos para San José de Ocoa, San Cristóbal, el Gran Santo Domingo, Santiago Rodríguez y Puerto Plata.

Las alertas y avisos fueron descontinuados para San Pedro de Macorís.

En el Gran Santo Domingo

El Distrito Nacional: medio nublado en la tarde con chubascos distanciados y aisladas tronadas y, en general, en el Gran Santo Domingo: aumentos nubosos en la tarde con aislados chubascos.

Hay que decirlo otra vez: El agua no tiene la culpa

Por Luis Carvajal

Desde ayer, martes 7 de abril, y durante hoy, miércoles 8 de abril de 2026, la vaguada ha vuelto a escribir su caligrafía áspera sobre Santo Domingo, San Cristóbal y buena parte del país. No fue un sobresalto aislado. Fue otra advertencia del cielo sobre un territorio que insiste en comportarse como si el agua fuera una visita excepcional y no una antigua dueña del relieve.

Por eso conviene repetir, con más firmeza que nunca, lo que ya escribí antes: el agua no tiene la culpa. La lluvia no delinque. La lluvia no conspira. La lluvia no hace lobby. No rellena humedales de madrugada, no tapa cañadas con basura, no firma permisos temerarios, no confunde desarrollo con varilla. El agua cae, busca pendiente, obedece la gravedad y recuerda, con una memoria más antigua que nuestros ayuntamientos, por dónde respiraba el territorio antes de que le pusieran una plancha de cemento sobre la boca.

Lo que solemos llamar desastre natural es, demasiadas veces, naturaleza atravesando un desastre humano. La ciudad olvida y el agua recuerda. Esa es la tragedia. No es que la lluvia invada: es que ocupamos su camino. No es que el aguacero se vuelva malvado: es que diseñamos barrios, avenidas y urbanizaciones como si la escorrentía fuera un rumor y no una ley física. No es que el agua llegue con una furia inexplicable: es que le hemos construido autopistas de asfalto, muros de encierro y embudos de velocidad.

La ciencia lleva años diciéndonos, con voz sobria, lo que aquí todavía preferimos oír como si fuera exageración. Viviremos más sobresaltos del agua, tanto por exceso como por ausencia. Más inundaciones. Más sequías. Más días en que el país sienta que el cielo le cae encima, y más meses en que la tierra cruja como un pan viejo. No estamos frente a una rabieta del tiempo. Estamos frente a la respuesta física de un planeta sometido a demasiada violencia.

El clima no es culpable, pero sí está siendo herido. Lo hiere un modelo de desarrollo que quema, arrasa y acelera. Lo hiere la dependencia fósil. Lo hiere la deforestación. Lo hiere la devastación de sistemas vivos que ayudan a regular el agua y el carbono. Lo hieren también las guerras, con su gasto energético descomunal y su maquinaria de humo, fuego y ruina. Y lo hiere, además, la destrucción del plancton marino y de los bosques que todavía trabajan, en silencio, para enfriar el mundo, domesticar el agua y sostener su respiración profunda.

Pero incluso dentro de esa crisis global, hay culpas muy domésticas, muy nuestras, muy visibles. Las superficies impermeables reducen la infiltración y aumentan la escorrentía. Los humedales, en cambio, almacenan agua durante las inundaciones y ayudan a preservarla en tiempos de sequía. La ecuación es simple y no come cuentos: cada humedal rellenado multiplica el riesgo; cada tramo de ciudad sellado sin criterio hidrológico acelera el daño; cada cañada tratada como estorbo regresa luego como advertencia. La lluvia no colapsa sola una ciudad: la colapsa una ciudad que olvidó cómo absorberla, cómo retardarla, cómo dejarla pasar, como dejarla ser.

De modo que la discusión no debería ser contra el agua, sino a favor de la inteligencia territorial. Cada metro ocupado debería responder a una pregunta anterior a cualquier negocio y a cualquier inauguración: ¿qué hará aquí el agua cuando llegue? ¿Por dónde entrará? ¿Por dónde saldrá? ¿Dónde se detendrá sin matar ni destruir? ¿Qué parte del suelo podrá absorberla? ¿Qué zona debe permanecer libre para que ella haga, sin tragedia, su trabajo antiguo? Planificar un país sin poner el agua en el centro es como diseñar una casa ignorando que existe el fuego. Tarde o temprano, la realidad cobra.

Necesitamos, de una vez, un ordenamiento del territorio cuyo eje principal no sea la especulación del suelo, sino la dignidad del agua. No ocupar lo inundable. No rellenar humedales. No sellar la ciudad hasta volverla una bandeja. No convertir avenidas y calles en autopistas para el torrente destructor. No seguir llamando modernidad a todo lo que acelera la escorrentía y expulsa la infiltración. El verdadero progreso no consiste en obligar al agua a desaparecer del mapa, sino en darle rutas, pausas, poros, memoria y respeto.

Porque al final la frase sigue intacta, más clara bajo el aguacero que bajo el sol: el agua no tiene la culpa. La culpa es de una civilización que todavía se cree más inteligente que la pendiente, de una política que oye más al negocio que a la cuenca, de un urbanismo que quiere domesticar la lluvia sin haber aprendido primero a leerla. El agua no es la enemiga. El agua es el examen. Y cada vez que reprobamos esa prueba, la ciudad amanece convertida en un reporte de notas en rojo que nos manda a hacer la tarea de nuevo y a corregir nuestros apuntes.

¡CARAJO, COÑO DESPERTEMOS!  (Al Dr. Antonio Thomen, sacudidor de camas)

Anoche vino un río hasta mis sueños,

preguntó por su sombra,

sus ventanas.

Reclamando cangrejos y raíces

despabiló sus aguas por las plazas.

Con un grito de angustia

recobró sus caminos,

su alborada.

No se vistió de verde,

no le alcanzó la savia para inundar las almas.

No pudo, tan siquiera, ahogar al diccionario:

ancladas al destino

naufragan las excusas,

mientras flotan tan solo las palabras.

Yo vi la herida artera,

sentí la puñalada,

conozco al asesino.

Vi yo la lenta muerte del curso de sus aguas.

Yo sufrí la agonía.

Yo viví la impotencia.

Simplemente dormía, no sé por qué esperaba.

En mis sueños, los sueños dormían en la sombra;

en la sombra, las sombras sembraban sus semillas,

y yo no despertaba.

Anoche vino un río

vomitando verdades.

Sus ojos me miraban con mirada de agua.

Su susurro era un llanto manado de las piedras

y su llanto era un grito de dolor y de guerra:

un llamado de fuego desde el fondo del alma.

Anoche vino un río y yo no despertaba.

Luis Carvajal.

¿Es realmente saludable el pan integral?

A menudo, el pan integral se promociona como una de las opciones más saludables. Pero, ¿qué lo diferencia del resto?

Conviene aclarar su composición. El pan integral se elabora con harina de grano entero, que conserva el salvado, el germen y el endospermo. En el pan blanco, en cambio, se eliminan varias de esas partes durante el procesamiento.

Ventajas del pan integral

El pan integral es rico en fibra: aproximadamente 4,6 gramos por cada 100 g de producto. Este componente ofrece múltiples beneficios para la salud:

  • protege contra enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, dolencias cardiovasculares y cáncer colorrectal;
  • ayuda a reducir el colesterol y mejora el control del azúcar en sangre;
  • favorece el buen funcionamiento intestinal y el equilibrio de la microbiota.

Dos rebanadas de pan integral aportan alrededor del 14 % de la ingesta diaria recomendada de fibra.

También es una fuente importante de vitaminas del grupo B: B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), B6 y B9 (folato). Estas vitaminas contribuyen a regular el sistema nervioso, a liberar energía de los alimentos ingeridos, a mantener la piel y los ojos en buen estado, y favorecen la formación de hemoglobina y glóbulos rojos. El folato, además, ayuda a reducir el riesgo de defectos del tubo neural durante el embarazo.

Junto con vitaminas y fibra, el pan integral contiene minerales esenciales:

  • magnesio, que favorece la relajación muscular y el sueño;
  • selenio, que protege al organismo frente a infecciones;
  • zinc, que fortalece el sistema inmunológico y participa en la síntesis de proteínas;
  • y fósforo, fundamental para los huesos, dientes y producción de energía en forma de trifosfato de adenosina (ATP).
  • Desventajas y posibles riesgos

    El pan integral también tiene efectos adversos y no resulta adecuado para todas las personas. Los productos derivados del trigo pueden asociarse con obesidad y diabetes tipo 2 en determinados contextos. Las proteínas del gluten pueden causar reacciones adversas, incluyendo alergiasenfermedad celíaca u otras afecciones menos definidas.

  • No obstante, estos problemas afectan a un grupo reducido de personas; la mayoría puede consumir productos de trigo, incluido el pan integral, sin dificultades.

    ¿Y qué hay de la figura?

    El pan integral no solo beneficioso para la salud de la mayoría de las personas, sino que también puede contribuir al control del peso. Diversos estudios lo vinculan con un menor peso corporal, un índice de masa  corporal (IMC) más bajo, un menor aumento de peso con el tiempo y una mejor regulación del mismo.

    Esto se debe a que contiene más fibra y proteínas que el pan blanco, lo que prolonga la sensación de saciedad y reduce la probabilidad de comer en exceso. Además, libera la glucosa de forma más lenta en el organismo, evitando picos bruscos de azúcar en la sangre.

    Por otro lado, su índice glucémico es inferior al del pan blanco, lo que mantiene niveles más estables de glucosa y previene subidas relacionadas con la obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

    Información nutricional

    100 gramos de pan integral aportan aproximadamente:

    • Calorías: 263 kcal
    • Proteínas: 9,15 g
    • Grasas totales: 1,14 g
    • Carbohidratos: 54 g
    • Fibra: 4,6 g
    • Azúcares: 0 g
    • Vitamina B1 (tiamina): 0,459 mg
    • Vitamina B2 (riboflavina): 0,277 mg
    • Vitamina B3 (niacina): 4,29 mg
    • Vitamina B6: 0,176 mg
    • Colina: 11,4 mg

    En conclusión, el pan integral es una opción nutritiva y equilibrada gracias a su mayor contenido de fibra, vitaminas y minerales. Aunque no es adecuado para todos, en la mayoría de los casos puede formar parte de una dieta saludable y contribuir al control del peso.

La Policía apresa un hombre a quien le habría decomisado un arsenal

Barahona.– La Policía apresó Luis Manuel Ruiz durante un allanamiento a su residencia de la calle Luis E. Delmonte, en el centro de la ciudad de Barahona, a quien implica en la posesión de armas sin permiso legal localizadas en su poder.

De acuerdo con una información oficial, las autoridades ocuparon dos fusiles, dos subametralladoras tipo Uzi, un revólver calibre 38, cinco cargadores para distintos tipos de armas, cuatro cargadores para fusil, una computadora portátil, un radio de comunicación, un arma blanca tipo katana, además de varias armas corto-punzantes y otros objetos de interés para la investigación.

El arsenal en posesión del imputado fue relacionado por la Policía con posibles vínculos con otras estructuras delictivas.

Ruiz será puesto a disposición del Ministerio Público dentro del plazo establecido por la ley para los fines legales correspondientes, mientras las autoridades profundizan las investigaciones.

Irán celebra la tregua de 15 días como un triunfo suyo sobre EEUU

Santo Domingo.- El Irán islámico, junto con los valientes muyahidines de la Resistencia en Líbano, Irak, Yemen y la Palestina ocupada, ha asestado al enemigo golpes que la memoria histórica mundial jamás olvidará en los últimos 40 días, precisa una declaración del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de la nación persa publicada en la red social X.

No obstante, aunque en el documento fue felicitado “todo el pueblo de Irán por esta victoria”, se hizo la advertencia de que, hasta que se finalicen los detalles de la misma, sigue siendo necesaria la firmeza y la prudencia de los funcionarios, así como la preservación de la unidad y la solidaridad entre el pueblo iraní”.

El texto del documento

“En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso

Por la presente se anuncia a la noble, grande y heroica nación de Irán:

El enemigo ha sufrido una derrota innegable, histórica y aplastante en su guerra deshonrosa, ilegal y criminal contra la nación iraní. Por la gracia de la sangre pura y sagrada del líder mártir de la Revolución Islámica, el Gran Ayatolá Imam Khamenei (la paz sea con él), las medidas del Líder Supremo de la Revolución Islámica y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, el Ayatolá Seyyed Mojtaba Khamenei (que Dios lo proteja), el valor y la valentía de los guerreros del Islam en los frentes, y especialmente la presencia histórica, perdurable y épica de ustedes, la querida nación, en el escenario desde los primeros días de la guerra, Irán ha logrado una gran victoria y ha obligado a la criminal América a aceptar su plan de 10 puntos, en el cual Estados Unidos se ha comprometido principalmente a:

La no agresión, el control continuo de Irán sobre el estrecho de Ormuz, la aceptación del enriquecimiento de uranio, el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias, la derogación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Junta de Gobernadores de la ONU, el pago de reparaciones a Irán, la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región y el cese de la guerra en todos los frentes, incluida la lucha contra la heroica Resistencia Islámica del Líbano.

Felicitamos a todo el pueblo de Irán por esta victoria y recalcamos que, hasta que se finalicen los detalles de la misma, sigue siendo necesaria la firmeza y la prudencia de los funcionarios, así como la preservación de la unidad y la solidaridad entre el pueblo iraní.

El Irán islámico, junto con los valientes muyahidines de la Resistencia en Líbano, Irak, Yemen y la Palestina ocupada, ha asestado al enemigo golpes que la memoria histórica mundial jamás olvidará en los últimos 40 días. Irán y el Eje de la Resistencia, como representantes del honor y la humanidad frente a los enemigos más salvajes de la humanidad, les han dado, tras una batalla histórica, una lección inolvidable y han destruido por completo sus fuerzas, capacidades, infraestructura y todo su capital político, económico, tecnológico y militar, de tal manera que el enemigo se encuentra ahora sumido en la desintegración y la desesperación, sin ver otro camino que rendirse a la voluntad de la gran nación iraní y el noble Eje de la Resistencia.

El primer día, los criminales enemigos de Irán lanzaron esta guerra injusta. Imaginaron que lograrían el dominio militar total sobre Irán en poco tiempo y que lo obligarían a someterse creando inestabilidad política y social. Pensaron que los misiles y drones iraníes serían rápidamente neutralizados y no creyeron que Irán pudiera responder con tanta contundencia más allá de sus fronteras y en toda la región. El malicioso sionismo global había convencido al ingenuo presidente estadounidense de que esta guerra acabaría con Irán y que, al eliminar este último bastión de la humanidad, podrían cometer cualquier crimen contra quien quisieran con facilidad. Soñaban con dividir al amado Irán, saquear su petróleo y riquezas, y, en última instancia, dejar a los iraníes a la deriva en el caos, la inestabilidad y la inseguridad durante años.

Los valientes guerreros del Islam y sus valerosos aliados en el Eje de la Resistencia, a pesar de tener el corazón herido y destrozado por el martirio de su Imam, depositaron su confianza en Dios Todopoderoso y, siguiendo el ejemplo del Maestro y Señor de los Mártires, decidieron de una vez por todas dar a estos enemigos una lección histórica, vengar todos los crímenes anteriores y crear las condiciones para que el enemigo abandonara para siempre cualquier pensamiento de agresión contra el amado Irán y experimentara la amargura de la humillación y la deshonra ante la gran nación iraní”.

 

Dicen que el Consejo Superior del Poder Judicial debe declarar «nulos y sin efectos» los actos de un juez de Cabo Haitiano

Santo Domingo.- El Consejo Superior del Poder Judicial (CSPJ) de Haití debe declarar «nulos y sin efectos» los actos del magistrado Garry Paul Angrand, también presidente del Tribunal de Apelación de Cabo-Haitiano, por adoptar posturas parcializadas en asuntos relacionados con los asuntos internos del Colegio de Abogados de Ouanaminthe (Juana Méndez).

Al argumentar sobre su postura, la abogada Jennifer Surfin dijo que constituye una injerencia inaceptable ese proceder del juez Angrand.

En una carta abierta, Jennifer Surfin recuerda que el principio de separación entre el poder judicial y el orden de los abogados debe respetarse estrictamente.

Surfin destacó que el magistrado, como su ex maestro, debe encarnar y defender los valores que transmitió. Aseguró que el  enfoque actual (del magistrado) está en contradicción con estos principios, especialmente con respecto a la independencia de las instituciones judiciales.

Como mediador

En su correspondencia, la abogada invitó al magistrado a que adopte una actitud más apropiada a su rango, actuando como mediador entre las partes en conflicto.

Destacó, asimismo, la necesidad de que el juez permanezca neutral, sin tomar una postura a favor de uno u otro grupo.

Surfin consideró también que cualquier denuncia presentada por el magistrado ante el Consejo Superior del Poder Judicial (CSPJ) sería «nula y sin efecto», al argumentar que la institución no tiene competencia para intervenir en los asuntos internos del Colegio de Abogados.

La abogada llamó a esa iniciativa intromisión y abuso de poder.

Debilitan la justicia social

En un contexto en el que las instituciones del país ya son frágiles, tales acciones del magistrado sólo debilitan la justicia local.

La abogada Jennifer Surfin reafirmó su compromiso con un Colegio de Abogados unido, abierto e independiente.

Precios del petróleo se desploman tras el anuncio del alto al fuego entre Irán y EE.UU.

Washington, RT.- Los precios del petróleo cayeron de forma generalizada este martes, después que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un alto al fuego de dos semanas con Irán.

Tras el anuncio del mandatario, el crudo estadounidense cayó en 18 % hasta situarse por debajo de los 93 dólares por barril, después de haberse cotizado por encima de los 117 dólares horas antes.

Asimismo, los precios del gas natural y del gasóleo también registraron una caída considerable al conocerse la noticia, mientras que los futuros del crudo Brent cayeron alrededor de 6 %, hasta ubicarse en 103,40 dólares.

Por otra parte, las bolsas de valores se dispararon. Así, los futuros del Dow subieron 1.000 puntos; los del Nasdaq, 100; y los de S&P, 500. Entre tanto, los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron en 4,24 %, después de una baja de 4,30 % en la mañana.

Anteriormente, Trump, anunció un alto al fuego bilateral de dos semanas con Irán, a pocas horas de que expire su ultimátum al país persa y tras un pedido del primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif. El acuerdo contempla la reapertura del estrecho de Ormuz.

Venezuela: entre la intervención imperial y el suicidio de clase

La sucesión de eventos deja poco lugar a las dudas: bajo el Gobierno de Delcy Rodríguez se ha producido alineamiento casi simbiótico entre las autoridades venezolanas y la administración estadounidense orientado a asegurar que la riqueza petrolera fluya bajo la supervisión del imperio.

Por Joan López Fernández y Alejandro Pedregal

La madrugada del 3 de enero de 2026 marcó un punto de inflexión en la historia reciente de Venezuela. Una operación ejecutada por fuerzas estadounidenses combinó bombardeos en Caracas y zonas estratégicas militares con una incursión terrestre que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores y su posterior traslado a Nueva York. La operación dejó más de 90 muertos, incluyendo a 32 miembros de las fuerzas especiales cubanas que combatieron para proteger a Maduro, causando algunas bajas a las fuerzas imperialistas antes de ser asesinados.

Si bien es cierto que resulta extraño que Estados Unidos pudiese ejecutar la operación de secuestro contra Maduro y su esposa sin una gran resistencia, más allá de la ofrecida por el personal de seguridad del último anillo —la mayor parte de origen cubano, como los citados 32 mártires—, resultan quizá más sorprendentes las declaraciones del Ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. Semanas después del secuestro de Maduro, Padrino aseguraba que era inviable sacar un avión de combate en el momento de la agresión dada la superioridad aérea de los Estados Unidos, con 150 aeronaves, y reconocía así que, a excepción de la guardia personal de la presidencia y unos pocos soldados apostados cerca de la residencia, las Fuerzas Armadas venezolanas no respondieron ante la agresión imperialista.

No podemos hacer conjeturas sobre aspectos militares, puesto que no somos expertos ni manejamos toda la información necesaria sobre esa cuestión. No nos compete a nosotros. En cualquier caso, las propias palabras de Padrino López y los hechos acaecidos durante la agresión indican que, fuese por una u otra razón, la decisión fue la de no responder militarmente al ataque de los Delta Force durante la madrugada del pasado 3 de enero en Caracas.

Este cronograma evidencia un alineamiento casi simbiótico entre las autoridades venezolanas y la administración estadounidense orientado a asegurar que la riqueza petrolera fluya bajo la supervisión del imperio

Para sorpresa de muchos, el secuestro de Maduro no produjo un colapso institucional ni inmediato ni absoluto. La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina, respaldada por el Tribunal Supremo de Justicia y la jefatura de la Asamblea Nacional, a cargo de Jorge Rodríguez. Esta “pinza” permitió mantener cierta estabilidad formal, mientras se reorganizaba la administración de los recursos estratégicos del país y se aceleraba la implementación de políticas de adaptación al nuevo contexto.

La coordinación con Washington fue inmediata. El 15 de enero, el director de la CIA, John Ratcliffe, que apenas días antes dirigía la operación de agresión junto a Donald Trump en Florida, visitó Caracas y se reunió con Delcy Rodríguez. Pocos días después se presentó y aprobó la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Este cronograma evidencia un alineamiento casi simbiótico entre las autoridades venezolanas y la administración estadounidense orientado a asegurar que la riqueza petrolera fluya bajo la supervisión del imperio, blindando al mismo tiempo los intereses de grandes corporaciones y acreedores internacionales. Si este vínculo es resultado de una traición o de una claudicación es, por ahora, indiferente. Sin embargo, lo que cada día queda más claro es que, si se tratase de un repliegue táctico, parece difícil que este sea corregido sin dirección estratégica. Y esta última parece quedar lejos de las nuevas autoridades del país.

La liquidación de la soberanía petrolera: de Chávez a Delcy Rodríguez

La reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos no es una modificación menor de la ley anterior, sino la consumación de un proceso de paulatino retroceso neoliberal que culmina ahora con la derogación sustancial de la ley de 2001, pilar del proyecto social chavista y conquista histórica de la soberanía venezolana.

La ley original de 2001, promulgada por Hugo Chávez en el marco de la Ley Habilitante, representó el pico de la nacionalización petrolera venezolana. Establecía la propiedad estatal exclusiva de los hidrocarburos en el subsuelo, el monopolio de PDVSA sobre la comercialización internacional, el control estatal mayoritario en todas las empresas mixtas, la planificación estatal de la inversión y la destinación prioritaria de la renta al desarrollo social.

La reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos no es una modificación menor de la ley anterior, sino la consumación de un proceso de paulatino retroceso neoliberal

A lo largo de los diferentes periodos de la administración de Maduro, y ante la crisis económica producto de las brutales sanciones, se implementaron políticas rentistas en busca liquidez y divisas que fueron minando la estructura socioeconómica chavista. Esto sentó las bases para una progresiva privatización de los recursos nacionales, pese a conservar el control comercial y la propiedad del petróleo en manos del Estado.

Además, durante el período 2019-2024, Maduro otorgó licencias operativas a Chevron y otras corporaciones estadounidenses que permitían la explotación y comercialización directa en ciertas zonas, creando precedentes de control privado sobre la producción. Estas licencias, presentadas como “excepciones temporales” para reactivar la producción y aliviar la carga social de las sanciones, establecieron la arquitectura de dependencia que la reforma de 2026 ha acabado por consolidar legalmente.

La reforma de enero 2026 promovida por la administración de Delcy Rodríguez, configurada de acuerdo a las exigencias de la Orden Ejecutiva 14373 emitida por Trump el 9 de enero, consuma este proceso de erosión y representa una derogación sustancial de las bases económicas de la transformación social chavista. Muchos de los cambios introducidos reflejan mecanismos impuestos bajo la Ley Antibloqueo (2020) y la Ley de Zonas Económicas Especiales (2022) que flexibilizaban el papel gestor del sector privado, fundamentalmente mediante una amplia exención fiscal y ventajas aduaneras, mientras la LOH de 2026 elimina cualquier tipo de traba al control operativo de dicho sector. O, en otras palabras: lo que bajo Maduro fueron excepciones para sortear las sanciones, especialmente acuciantes en contexto de pandemia y postpandemia, en la reforma de Rodríguez se formalizan para instaurar una subordinación abierta.

En primer lugar, la propiedad estatal exclusiva de los hidrocarburos en el subsuelo, que la Constitución de 1999 reafirmaba como principio irrenunciable y que incluso Maduro mantuvo formalmente, queda vaciada de contenido. Mientras el artículo 5 de la ley de 2001 declaraba que “los hidrocarburos en el subsuelo son propiedad de la República”, la reforma de 2026 establece que los operadores privados extranjeros adquieren derechos de propiedad sobre la producción desde el momento de la extracción, pudiendo comercializarla directamente sin la intermediación estatal que caracterizaba al modelo chavista original. La diferencia cualitativa con la etapa de Maduro es que ahora esta comercialización directa se generaliza a todo el sector y se eliminan las restricciones de zona y temporalidad que mantenían un ámbito de control estatal.

La reforma elimina definitivamente el monopolio estatal de la comercialización internacional. La ley de 2001 establecía que PDVSA era la única entidad autorizada para exportar

En segundo lugar, la reforma elimina definitivamente el monopolio estatal de la comercialización internacional. La ley de 2001 establecía que PDVSA era la única entidad autorizada para exportar. La reforma de 2022 había permitido excepciones limitadas. La reforma de 2026 autoriza a Chevron, ExxonMobil, Shell y consorcios europeos como Repsol a comercializar directamente la totalidad o cuotas de la producción, debilitando la capacidad soberana de decidir a quién vender, bajo qué condiciones y a qué precio. Las empresas privadas determinan ahora el destino de los embarques, negociando directamente con refinadores y distribuidores, mientras el Estado venezolano recibe únicamente regalías y dividendos sujetos a mecanismos de control externo.

Esta subordinación comercial, además, se consolida mediante un marco restrictivo dictado desde Washington: las Licencias Generales 46, 50A y 52 emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros estadounidense vetan taxativamente que el crudo venezolano llegue a manos de entidades radicadas en Rusia, China, Irán, Corea del Norte o Cuba, extendiendo la prohibición a toda sociedad que mantenga vínculos de propiedad o control con personas de dichos países.

La reforma de 2026, lejos de recuperar la autonomía comercial, institucionaliza estas barreras: mientras las transnacionales obtienen carta blanca para negociar directamente con refinadores occidentales, queda vetada toda operación con los socios históricos del chavismo. El Estado venezolano queda reducido a percibir regalías bajo supervisión foránea, sin capacidad de orientar los flujos petroleros hacia aquellos mercados que durante años garantizaron la sostenibilidad del proyecto bolivariano. De este modo se llega a una situación tan lamentable como surrealista, donde el ente sionista ha podido recibir crudo venezolano sin inconvenientes, mientras a Cuba se la deja a merced de la asfixia impuesta desde Washington.

En tercer lugar, la reforma deroga el control estatal sobre la inversión y la explotación. La ley de 2001 reservaba al Estado la planificación de la inversión. La reforma de 2022 había flexibilizado este control. La reforma de 2026 permite a los operadores privados determinar unilateralmente los niveles de inversión, la tecnología a utilizar y la política de reservas, eliminando cualquier obligación de consulta previa con las autoridades venezolanas. Las empresas extranjeras adquieren el derecho a importar equipos y personal sin restricciones, operando bajo régimen de extraterritorialidad fiscal y legal.

En cuarto lugar, la reforma destruye el marco de protección de la inversión social. La ley de 2001 establecía que la renta petrolera debía destinarse prioritariamente al desarrollo económico y social. La reforma de 2026 incluye cláusulas que permiten el arbitraje internacional para resolver conflictos, priorizando la protección de inversiones privadas frente a cualquier reclamo social. Los fondos derivados de la producción petrolera quedan sujetos a mecanismos de control externo.

Por último, en quinto lugar, las citadas licencias impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros estadounidense establecen, en la práctica, una arquitectura de subordinación fiscal que privilegia los intereses externos. Con su aceptación, y el refuerzo adicional de la reforma, la administración de Delcy Rodríguez queda sujeta a mecanismos de validación externa de sus presupuestos.

La reforma petrolera y la supervisión extranjera no son procesos aislados: constituyen un arreglo neocolonial disfrazado de normalización económica, donde la soberanía formal se mantiene mientras el control operativo se externaliza. En términos estratégicos, Venezuela ha pasado de ser un actor con capacidad relativa para definir su política energética, a pesar de sanciones y amenazas, a un subordinado cuyas decisiones críticas son tuteladas por Estados Unidos.

Condena a Irán: alineamiento geopolítico como sumisión

La subordinación estructural se manifiesta también en la política exterior. Ante la reciente agresión imperialista contra Irán, que Estados Unidos y la entidad sionista lanzaron el 28 de febrero de 2026 de manera conjunta, dejando más de 200 muertos en las primeras horas (incluyendo 148 niñas asesinadas en el bombardeo de una escuela primaria en Minab), la administración de Delcy Rodríguez se apresuró a abandonar la tradicional alianza con Teherán.

En un primer comunicado, adoptó una posición de condena tanto hacia la agresión imperial como hacia la respuesta del país atacado, cayendo en una vergonzosa y ridícula equidistancia. Este comunicado oficial, emitido el 1 de marzo de 2026, expresaba que el gobierno venezolano “condena y lamenta profundamente que se haya optado por la vía militar contra Irán”, y manifestaba consternación por las víctimas civiles. Sin embargo, el texto añadía de inmediato una referencia a “las indebidas y condenables represalias militares en contra de objetivos ubicados en distintos países de la región por parte de Irán”. De este modo, el Ejecutivo de Delcy Rodríguez negaba al país bombardeado el derecho a la legítima defensa, equiparando en un mismo plano al agresor y al agredido.

La subordinación estructural de Venezuela se manifiesta también en la política exterior. Ante la reciente agresión imperialista contra Irán, Caracas cayó en una vergonzosa y ridícula equidistancia

Esta posición, que el canciller Yván Gil terminó eliminando de sus redes sociales, representa la ruptura definitiva con el eje antiimperialista que Venezuela había construido durante dos décadas. La condena a la respuesta iraní, histórico aliado del chavismo, con quien se habían establecido fuertes alianzas y acuerdos de todo tipo, evidencia que la alineación con el imperialismo es ya un hecho consumado.

El comunicado venezolano no puede entenderse sin atender al contexto: la total apertura del sector petrolero al capital extranjero, la mencionada recepción en Caracas del director de la CIA y la siguiente llegada de la encargada de negocios estadounidense Laura Dogu, como representante diplomática, junto a las visitas de secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el general Francis Donovan; todo en pocas semanas, previas al reconocimiento del propio Trump de Delcy Rodríguez como presidenta de Venezuela.

La administración de Rodríguez no solo entrega el petróleo y se niega a enfrentar al imperio, sino que legitima políticamente la hegemonía estadounidense, rompiendo con la estela internacionalista y popular que el chavismo siempre había cuidado, defendido e impulsado. La condena a la resistencia iraní, que sin duda supone una condena a todo el Eje de la Resistencia antisionista y a todos los pueblos oprimidos por la entidad colonial, se presenta como “responsabilidad internacional” y “compromiso con la paz”. La nueva administración venezolana oculta así su entrega de la soberanía diplomática y da sepultura a la Venezuela solidaria e internacionalista que, también en tiempos de Maduro, el chavismo lideró.

La traición al proyecto chavista como suicidio de clase

Para comprender plenamente lo ocurrido en Venezuela, resulta bastante útil hacerlo a la luz de la teoría política de Amílcar Cabral, líder de la independencia de Guinea-Bisáu y Cabo Verde, uno de los pensadores más agudos de la liberación africana y del Tercer Mundo. Cabral formuló el concepto de “suicidio de clase” primero en su mensaje a los milicianos guineanos de 1964, para desarrollarlo después en múltiples intervenciones durante los años sesenta y setenta, particularmente en su discurso El arma de la teoría, pronunciado en la primera Conferencia Tricontinental de los Pueblos de Asia, África y América Latina, celebrada en La Habana en enero de 1966.

En 1974, en el contexto de la lucha de liberación de Guinea-Bisáu, Cabral profundizaba en esta teoría aplicándola a esa realidad concreta en su trabajo póstumo Guiné-Bissau: Nação Africana forjada na luta, publicado en 1974. La pequeña burguesía guineana, formada en la administración colonial portuguesa, debía elegir entre integrarse con el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) y sus bases campesinas, renunciando a sus privilegios de funcionarios coloniales, o mantenerse al margen y eventualmente colaborar con Portugal. Cabral no tenía ilusiones sobre las dificultades de esta elección. El dilema histórico de esta pequeña burguesía, según Cabral, es estrictamente binario: “o traiciona a la Revolución o se suicida como clase”. No hay tercera vía, posición intermedia o compromiso posible. Cualquier intento de mantener una postura equidistante termina, tarde o temprano, en la subordinación al imperialismo y la traición de los intereses nacionales.

Cuando las fuentes de riqueza de una nación se entregan a la gestión del imperio, el Estado renuncia voluntariamente a los instrumentos que le permitían decidir sobre su propio desarrollo

El suicidio de clase no era la desaparición física de los individuos, sino la destrucción de su condición de clase particular. Implicaba una transformación radical y consciente. Como explicaba Cabral, la pequeña burguesía debía “renunciar a la posición de clase que ocupa en la vida social” e “integrarse con las fuerzas populares, esto es, con los trabajadores y con los campesinos”. En otras palabras: abandonar voluntariamente sus privilegios de clase intermediaria, dejar de ser una clase separada y diferenciada del pueblo, e identificarse plenamente con las fuerzas populares como parte de un proyecto de liberación nacional y social.

La traición de la revolución, la otra opción del dilema, ocurre cuando la burguesía preserva su existencia de clase y sus privilegios intermediarios mediante la subordinación al imperialismo. No renuncia a su posición, no se identifica con el pueblo, no destruye sus redes de poder. Por el contrario, negocia su supervivencia corporativa con el enemigo, convirtiéndose en burguesía compradora. Esta traición no siempre es explícita ni consciente. A menudo se presenta como “realismo”, “pragmatismo” o “tacticismo”. Pero su resultado es siempre el mismo: la consolidación de la dependencia estructural y el bloqueo de cualquier proyecto emancipatorio destinado a una verdadera independencia soberana, requisito indispensable para la desconexión de las jerarquías imperiales.

La teoría del suicidio de clase tiene implicaciones metodológicas profundas para el análisis político. Primero, establece que la liberación nacional no puede ser dirigida por la burguesía nacional ni por la pequeña burguesía que no se haya suicidado como clase. Segundo, demuestra que la independencia formal no equivale a liberación real si la dirección política preserva su carácter de clase intermedia subordinada. Tercero, señala que la lucha de clases continúa durante el proceso revolucionario y que la contradicción principal no es siempre entre el pueblo y el colonialismo externo, sino también entre el pueblo y sus propias direcciones que resisten el suicidio de clase.

Esta traición se presenta bajo una retórica de continuidad bolivariana, mantenimiento de símbolos y retóricas de responsabilidad histórica que emborronan la entrega de la renta petrolera a la gestión imperial

La particularidad del caso venezolano es que la pequeña burguesía, sea esta traicionera o claudicadora, no es la clase colonial tradicional que Cabral analizaba, sino una burguesía burocrática forjada en el propio proceso del cambio revolucionario. Durante dos décadas de chavismo, esta clase ha acumulado experiencia de gestión estatal, ha construido redes de poder autónomas, ha desarrollado una identidad corporativa diferenciada y ha creado una base social de sustentación. El suicidio de clase implicaría renunciar a toda esta acumulación histórica, disolverse en las masas populares y reconfigurar el proyecto desde la base alineándose con el proletariado y el proyecto comunal. La traición permite, en cambio, preservar estructuras burocráticas y clientelares de poder adaptándolas al nuevo marco de subordinación. Una burguesía burocrática que controla el Estado y la renta petrolera tiene intereses materiales propios que pueden entrar en contradicción con un enfrentamiento directo contra el imperialismo.

Tras los rápidos y radicales cambios implementados por la administración de Delcy Rodríguez que hemos indicado, podemos observar amargamente cómo la burguesía nacional deja de administrar la independencia —propósito original del proyecto chavista— para, por el contrario, administrar la dependencia.

Todo ello se presenta, como no puede ser de otra manera, bajo una retórica de continuidad bolivariana, mantenimiento de símbolos y retóricas de responsabilidad histórica que emborronan la entrega de la renta petrolera a la gestión imperial, otrora la piedra angular del proyecto social chavista. A esto le acompaña una ruptura o un abandono de alianzas históricas como Irán o Cuba, mientras se asume sin rechistar la venta de los recursos nacionales al ente sionista, en una claudicación vergonzosa a los intereses de Estados Unidos.

La reforma petrolera de 2026 es el instrumento de esta entrega: la propiedad estatal del petróleo, pilar del proyecto de desarrollo soberano, se liquida en favor del control corporativo y se pone a merced del depósito del Tesoro de los Estados Unidos. Se trata de una forma sofisticada de dominación neocolonial porque dificulta la resistencia a la brutal agenda imperial. Efectivamente, las masas no enfrentan la presencia de un enemigo foráneo en forma de administración extranjera, sino a una élite que habla su idioma, usurpa sus símbolos, su folklore y mantiene una retórica patriótica, mientras pulveriza paso a paso los elementos centrales que el chavismo implementó durante décadas en busca de una ruptura histórica con la dependencia.

A modo de conclusión

La historia de los procesos de liberación enseña que si el proyecto revolucionario es el faro, la clase revolucionaria debe ser su guía. Como tal, su causa debe estar anclada en una estrategia histórica capaz de orientar incluso los repliegues tácticos más difíciles. Pero no puede haber repliegue táctico sin estrategia, ni estrategia sin bases materiales sobre las que sostenerla. La independencia económica no es un mero ornamento ideológico del proceso revolucionario: es su condición de posibilidad. Cuando las fuentes de riqueza de una nación se entregan a la gestión del imperio, cuando la renta que alimentaba el proyecto social se somete al control externo y cuando el Estado renuncia voluntariamente a los instrumentos que le permitían decidir sobre su propio desarrollo, ya no queda espacio para ninguna maniobra estratégica futura. Lo que se presenta como prudencia o realismo no es más que, en el mejor de los casos, la institucionalización de la claudicación; en el peor, de la traición.

Esos mismos procesos de liberación nacional también han mostrado que ninguna revolución ha sobrevivido sin cuadros dispuestos a asumir los riesgos que exige la confrontación con el poder imperial. Las direcciones revolucionarias no están llamadas únicamente a administrar estructuras, sino a encarnar una voluntad histórica capaz de sostener el conflicto hasta sus últimas consecuencias. En la madrugada del 3 de enero, mientras el aparato estatal venezolano cerraba su apuesta por la negociación servil, quienes estuvieron dispuestos a dar la vida por ese proyecto fueron los 32 internacionalistas cubanos que cayeron defendiendo la residencia presidencial. Y en ese hecho, brutal y simbólico a la vez, se condensa el dilema que Cabral formuló hace décadas: frente al imperialismo, no hay vía de escape duradera entre el suicidio de clase y la traición. Todo lo demás —las retóricas, los símbolos, las apelaciones a la táctica— son apenas formas transitorias de nombrar una decisión que, tarde o temprano, la historia termina por revelar.

(*) Miembros de la Red Antiimperialista/Anti-Imperialist Network (AIN), anti-imperialist.net