Unas cincuenta personas fueron tomadas como rehenes tras el sangriento ataque de pandillas en el centro de Kenscoff. Además, una sensación de abandono se cierne sobre el centro de la ciudad, que está prácticamente desierto. Marie Guerda Désilus, miembro de la comisión municipal de Kenscoff, exige operaciones contundentes y estratégicas para frenar la expansión de las pandillas.
Por Charilien Jeanvil
Puerto Príncipe, 25 de agosto de 2026 [AlterPresse] — Alrededor de cincuenta personas fueron tomadas como rehenes por bandas armadas tras el sangriento ataque ocurrido en el centro de Kenscoff la noche del 23 al 24 de agosto de 2026. Entre los rehenes hay bebés, niños y adolescentes, según confirmó a AlterPresse Marie Guerda Désilus, miembra de la comisión municipal de Kenscoff.
Añadió que los rehenes estaban retenidos en varios lugares.
En un mensaje que se viralizó en las redes sociales, los grupos armados desafiaron abiertamente a las más altas autoridades del Estado, incluyendo al Primer Ministro Alix Didier Fils-Aimé y al Director General de la Policía Nacional de Haití (PnH), Vladimir Paraison.
Una evaluación revisada, pero aún provisional.
Marie Guerda Désilus informa de alrededor de cincuenta muertos, numerosos heridos, casi diez casas incendiadas, así como caballos y perros muertos.
Los heridos están recibiendo tratamiento en diversos hospitales, y algunos permanecen en estado crítico. Por lo tanto, la cifra de fallecidos, que ronda los 50, es provisional y podría aumentar, según un representante de la administración municipal de Kenscoff.
También indica que agentes de Protección Civil están presentes en el lugar para evaluar la magnitud de los daños y determinar las necesidades más urgentes.
La situación humanitaria sigue siendo especialmente preocupante, con necesidades considerables, informa la Sra. Désilus.
La masacre perpetrada en Robin hace aproximadamente un mes, sumada a este nuevo ataque, ha debilitado aún más a una población que ya era muy vulnerable.
El funcionario municipal destacó los esfuerzos realizados por la administración municipal para reubicar a algunas personas desplazadas.
En su opinión, lo más difícil sigue siendo satisfacer sus necesidades básicas, en particular garantizar que tengan suficiente comida, en un contexto marcado por la debilidad de los ingresos fiscales del municipio.
«Por lo tanto, resulta difícil ofrecer servicios a la población a cambio», lamenta.
No obstante, la administración municipal tiene la intención de recabar el apoyo de organizaciones internacionales para ayudar a las personas desplazadas y otras víctimas, que se encuentran ahora sumidas en una situación de extrema vulnerabilidad.
Kenscoff: un centro urbano prácticamente desierto.
Si bien la administración municipal continúa funcionando y algunos empleados siguen acudiendo a trabajar, el centro de Kenscoff presenta un panorama desolador. Las calles están prácticamente desiertas. Según informa Marie Guerda Désilus, casi el 90% de la población se ha visto obligada a huir tras la última incursión de pandillas.
La preocupación persiste en el centro de la ciudad, incluso después de que cesaran los ataques, informa. Los grupos armados continúan su avance y están extendiendo su control sobre el municipio.
Ahora controlan gran parte, si no la totalidad, de las cinco secciones comunales. Según se informa, las localidades de Bongard y Nouvelle-Touraine están completamente bajo su control. La situación es especialmente preocupante en Grand-Fond, donde hace poco más de un mes se perpetró una masacre (en el pequeño pueblo de Robin).
Las bandas también controlan alrededor del 90% de Sourçailles, así como una buena parte de Belle Fontaine.
Según el responsable de la administración municipal de Kenscoff, también se cree que hay grupos armados presentes en Furcy y Gerlin, donde continúan atacando a la población.
La visita realizada el lunes al centro de la ciudad por el Director General de la Policía Nacional de Haití (PnH) no bastó para tranquilizar a Marie Guerda Désilus. Según ella, este gesto no aliviaría el dolor de las víctimas.
«Deberíamos haber actuado mucho antes», insiste.
Ataques predecibles
Según el miembro de la comisión municipal, las masacres cometidas en Sourçailles, Bongard, Robin y, más recientemente, en el centro de la ciudad de Kenscoff, eran previsibles.
Lamentó la falta de medidas efectivas, a pesar de que se había comunicado a los más altos niveles del gobierno información que indicaba la inminencia de estos ataques. Según se informó, también se celebraron reuniones con la comisaría de policía de Kenscoff para tratar los riesgos de una nueva ofensiva por parte de grupos armados.
Marie Guerda Désilus denuncia así la falta de medidas preventivas y considera inadecuadas las operaciones y reacciones del Servicio Nacional de Salud (NHS).
En particular, destaca que, durante el ataque, había agentes de policía apostados alrededor de la comisaría, situada a pocos metros del ayuntamiento, mientras las bandas cometían sus atrocidades y asesinaban a los residentes.
También cuestiona la eficacia del uso de drones explosivos por parte de las fuerzas del orden, pues cree que su uso no ha frenado realmente la ofensiva de los grupos armados.
«Lo que está sucediendo es repugnante e indignante», denuncia.
«Es hora de pasar de las palabras a la acción.»
Marie Guerda Désilus pide que se ponga fin a lo que describe como una «masacre», a la luz de la magnitud de la pérdida de vidas humanas y del creciente número de personas obligadas a huir de sus hogares.
«Se han perdido demasiadas vidas. Demasiados ciudadanos se han quedado sin hogar de la noche a la mañana», lamenta.
Aboga por la adopción de nuevas estrategias que podrían salvar a Kenscoff y apela directamente a las más altas autoridades estatales.
La administración municipal, sostiene, se encuentra ahora desbordada por ciertas situaciones que enfrenta sobre el terreno.
«Es hora de pasar de las palabras a los hechos», insiste.
Por lo tanto, Marie Guerda Désilus pide operaciones «contundentes y estratégicas», así como el fortalecimiento de los recursos puestos a disposición de la comisaría local, para combatir la expansión de las bandas y restablecer el orden y la seguridad.
También exige la implementación de un plan genuino de reparación y asistencia para las víctimas, cuyos bienes han sido destruidos o saqueados y que ahora se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad.





