Por Sanon Marc-Antoine
Puerto Príncipe, Satélite509.- La espiral de violencia que azota Haití desde hace varios días plantea cada vez más interrogantes sobre la capacidad real del gobierno para recuperar el control del territorio. Después de la masacre de Kenscoff, ocurrida la noche del 23 al 24 de agosto, cuando al menos 47 personas murieron, según las Naciones Unidas, un nuevo ataque mortal aumentó el número de muertos.
Este jueves 27 de agosto de 2026, al menos siete civiles murieron en Limonade, en el Norte, durante un ataque atribuido a grupos armados.
La ciudad de Limonade, en el Departamento Norte de Haití, es cercana a Juana Méndez, que colinda de manera directa con Dajabón
La localidad vuelve a quedar sumida en el horror, mientras las autoridades luchan por frenar el aumento de los brotes de violencia.

La violencia y las elecciones
Para muchos ciudadanos y observadores de la vida política, esta sucesión de masacres no está exenta de repercusiones en el proceso electoral anunciado por las autoridades. Algunos llegan incluso a sospechar de una estrategia encaminada a mantener un clima de inseguridad suficientemente marcado como para apoyar la idea de que no se puedan celebrar elecciones en las condiciones previstas.
La actitud del primer ministro
Estas voces críticas señalan en particular al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, acusado de jugar con dos aspectos: mostrar públicamente su deseo de organizar las elecciones y permitir, según ellos, una transición de la que se beneficiaría políticamente.
«Estamos hablando de elecciones, pero el país está entregado a las pandillas», resumió un ciudadano entrevistado sobre la situación.
Para los observadores que comparten este punto de vista, el discurso oficial sobre las elecciones contrasta marcadamente con la realidad vivida en varias regiones del país.
Una paradoja
Plantean la siguiente paradoja: ¿cómo se pueden organizar elecciones creíbles en un país donde los grupos armados todavía pueden atacar barrios, ciudades e infraestructuras prácticamente como quieran?
En Mirebalais, en el departamento Centro, la situación también es extremadamente tensa.
Según la última información disponible, François Garry, alias «Reziye», fue detenido por la policía en «Wozo Plaza», antes de ser asesinado a tiros en circunstancias que aún están por esclarecer.
Una fuente afirma que Reziye tenía vínculos con el grupo de pandillas «Viv Ansanm» en Mirebalais. Según informes, fue visto en el séquito de grupos armados durante las actividades organizadas con motivo de la fiesta de Saint-Louis, cuyas festividades finalizaron el 25 de agosto de 2026.
Tras esta muerte, según informes, grupos armados lanzaron un ataque contra Wozo Plaza.
Según la misma fuente, la vigilancia policial impidió que los atacantes tomaran el control de esta zona estratégica.
Inseguridad y elecciones
Algunos observadores llegan incluso a creer que el aumento de las masacres podría, deliberadamente o no, servir al discurso de quienes sostienen que las condiciones de seguridad no permiten la organización de elecciones.
Según esta lectura, una situación de este tipo podría abrir el camino a una mayor ampliación del período de transición.
Sin embargo, una cosa es segura: mientras los que están en el poder siguen afirmando su deseo de ir a elecciones, las masacres y los ataques armados siguen multiplicándose.
Y en las calles surge insistentemente una pregunta: si el Estado no garantiza la seguridad hoy, ¿cómo piensa garantizar la de los electores, candidatos y colegios electorales mañana?





