Por Fulgencio Severino
Los apagones y las deficiencias en los servicios públicos evidencian que peledeistas, perremeistas y leonielistas usan la política para su enriquecimiento, hacer más ricos a los ricos e incumplir con sus promesas que hacen en campaña electoral. Y esto debe ser enfrentado para ponerle fin.
Los apagones azotan como latigazos al pueblo dominicano. La privatización impulsada por políticos y partidos corruptos ha servido para pagar facturas más elevadas, dedicar más de RD$100.000 millones al año del Presupuesto General del Estado para hacer más ricos a los generadores, muchos de los cuales pertenecían al Estado y para que políticos corruptos se roben mucho dinero.
Los apagones evidencian la falta de compromisos para cumplir las promesas de campaña de parte de los políticos tradicionales.
Igual ocurre con el servicio de agua, de la recogida de basura, reparaciones de calles y caminos vecinales.
Muchos de esos políticos y empresarios han salido millonarios de los diferentes gobiernos y muy pocos son condenados.
El sistema judicial se encarga de prolongar los procesos hasta que finalmente son dejados en libertad disfrutando de sus millones robados.
El sistema solo funciona para unos pocos. Donde viven esos millonarios ricos y corruptos reparan y asfaltan sus calles en casi todos los gobiernos. Les recogen la basura, los apagones son reducidos o no existen y el agua es permanente.
Esta desigualdad es común en todos los gobiernos.
El pueblo debe rechazarlos y revelarse. La gente está «jarta» de políticos corruptos comprometidos con los más ricos, a la vez que incumplen con las promesas de campaña que hacen al pueblo.
Es tiempo de dejar de creer en esos políticos.
Hay que crear nuestro propio camino con firmeza y determinación para hacer que el sistema funcione para todos y todas.
Estos problemas de servicios no es todo. Igual de mal funciona el sistema de salud y la seguridad social, que es un gran negocio para los dueños de las ARS y las AFP.
El dinero de la educación es utilizado para el enriquecimiento de una minoría y no para mejorar el aprendizaje en áreas fundamentales de los estudiantes.
Para esos políticos tradicionales donde hay dinero ven cómo hacerse ricos ellos y hacer más ricos a sus socios que les financian la campaña electoral.
Vamos a romper el cerco.
No más engaño.
No más falsas promesas electorales.





