Santo Domingo.- Un oficial de la Policía Nacional fue asesinado la noche de este martes en el sector de Arroyo Hondo, al Noroeste del centro de la capital, pese a que rogó a los delincuentes que le preservaran la vida.
El coronel Esteban de la Rosa, de 52 años, estaba adscrito a la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), fue interceptado y asesinado en la calle Puerto Rico del sector La Q del citado sector.
De la Rosa fue baleado por desaprensivos que huían tras asaltar un colmado cercano a su vivienda, según las informaciones preliminares.
El oficial estaba sentado fuera de su residencia y al ver que los malhechores salieron huyendo del establecimiento, se levantó de su asiento e intentó sacar su arma de reglamento, por lo que la emprendieron a tiros contra él.
De la Rosa, quien deja cuatro hijas en la orfandad, murió cuando era traslado a un centro de salud por sus familiares.
El presidente de la institución, vicealmirante José Manuel Cabrera Ulloa, a través del vocero de esa institución, Carlos Devers, lamentó el hecho y se solidarizó con los familiares del malogrado.
El caso del oficial de la DNCD muerto a tiros en Arroyo Hondo se suma a otros en los cuales otros altos rangos de la Policía han caído víctimas de la delincuencia en los últimos días.
El pasado lunes fue asesinado el teniente Cirilo Portorreal, de 49 años, que se disponía a abrir la marquesina de su vivienda cuando llegaron los delincuentes, le dispararon y le llevaron su arma de reglamento.
Asimismo, fueron asesinados un teniente policial en Villa Altagracia y en el sector Villa Liberación fue herido de gravedad un general retirado, a cuyo hermano le fue arrebatada el arma, según dijo Diógenes Ozuna, que no citó los nombres de las víctimas.
Ozuna, activista de los derechos humanos, declaró que los casos que le llegan dan cuenta de un ascenso en los actos delincuenciales que se registran en Santo Domingo Este, “desde donde nos llegan todos, aunque no siempre los denunciamos”.





Las letras en ambos idiomas en las estatuas –entre ellas representaciones de Apolo e Igea, los antiguos dios y diosa griegos de la salud– demuestran que las familias etruscas y romanas rezaban juntas a las divinidades en el santuario sagrado de las termas, a pesar de los conflictos que marcaron el final de la civilización etrusca y la expansión del Imperio romano en la hoy Italia central (las actuales regiones de Toscana, Umbría y Lacio).
«Mientras se libraban guerras sociales y civiles fuera del santuario, […] dentro del santuario las grandes familias de las élites etrusca y romana rezaban juntas en un contexto de paz rodeado de conflictos», dijo Jacopo Tabolli, que coordinó la excavación para la Universidad para Extranjeros de Siena. «Esta posibilidad de reescribir la relación y la dialéctica entre etruscos y romanos es una oportunidad excepcional», agregó.
Según precisan desde el ministerio, algunas de las piezas son figuras enteras de deidades con aspecto humano, mientras que otras son partes individuales del cuerpo y órganos que se habrían ofrecido como ofrendas a los
dioses. Asimismo, junto a estos objetos se encontraron 5.000 monedas de oro, plata y bronce.
descubrimiento que reescribirá la historia», aseguró Tabolli.
época en Italia, un hecho también notable, ya que la mayoría de estatuas que se conservan de este periodo son principalmente de terracota, explicó el ministerio.







