Washington, RT.- La noche del jueves al viernes (hora local), el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, fue escenario de un nuevo y significativo intercambio de fuego entre fuerzas de Estados Unidos e Irán. La escalada infringió el frágil alto el fuego que se había establecido en la zona. Horas después del enfrentamiento, la calma regresó a las costas iraníes, aunque las amenazas verbales desde Washington no cesaron.
¿Cómo empezó todo y qué dice Irán?
Según la agencia estatal iraní IRIB News, el ataque se inició con una agresión estadounidense contra un petrolero iraní en las cercanías del estrecho de Ormuz. El portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya de Irán, Ebrahim Zolfaghari, detalló que Washington, en violación del alto el fuego, atacó dos buques iraníes: un cisterna que se desplazaba desde la zona de Jask hacia el estrecho, y otro que ingresaba a Ormuz frente al puerto de Fuyaira, en los Emiratos Árabes Unidos.
Zolfaghari añadió que las fuerzas estadounidenses también bombardearon zonas civiles en las costas de los puertos de Khamir, Sirik y la isla de Qeshm, situada en el estrecho. Testigos locales reportaron una explosión en el muelle de pasajeros de Bahman, en la isla de Qeshm. Asimismo, el sistema de defensa antiaérea se activó al oeste de Teherán para neutralizar lo que fuerzas iraníes describieron como «objetivos hostiles». Según lo reportado, Estados Unidos atacó, además, una base naval iraní en la ciudad sureña de Minab.

Zolfaghari advirtió que Irán responderá «con contundencia y sin la menor vacilación a cualquier agresión».
Según la versión iraní, en respuesta a la agresión estadounidense, la Fuerza Naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) lanzó un ataque masivo y preciso, utilizando misiles balísticos, misiles de crucero antibuque y drones de ataque con ojivas de alta capacidad explosiva. Las observaciones de inteligencia iraníes, citadas por sus propios medios, indican que se infligieron «daños significativos al enemigo» y que tres de sus buques «huyeron rápidamente» del área de operaciones.
Postura de Washington
La versión oficial de Washington, emitida por el Mando Central de EE.UU. (CENTCOM), presenta una narrativa diametralmente opuesta. Según ese comando, fueron las fuerzas iraníes las que lanzaron ataques «no provocados» —con misiles, drones y pequeñas embarcaciones— contra tres destructores estadounidenses (el USS Truxtun, USS Rafael Peralta y USS Mason) mientras estos transitaban por el estrecho. La declaración estadounidense afirmó que ningún activo de EE.UU. fue alcanzado y que sus fuerzas «eliminaron las amenazas entrantes», respondiendo con un ataque a las instalaciones militares iraníes responsables, incluyendo plataformas de lanzamiento, centros de mando y nodos de inteligencia.
«El CENTCOM no busca una escalada, pero se mantiene posicionado y listo para proteger a las fuerzas estadounidenses», afirmó el Mando Central de EE.UU.
Amenazas de Trump
El presidente de EE.UU., Donald Trump, comentó en Truth Social que los tres destructores cruzaron «bajo fuego enemigo» sin sufrir daños. Afirmó que los atacantes iraníes fueron «completamente destruidos» y que sus drones fueron «incinerados en pleno vuelo», cayendo al océano «con una belleza singular». En un tono beligerante, Trump insultó a Irán, afirmando que «no es un país normal», y prometió derrotarlo «con mucha más fuerza y violencia en el futuro si no firma su acuerdo ¡rápido!». Sin embargo, en una aparente contradicción, la corresponsal de ABC en la Casa Blanca, Rachel Scott, reportó que el presidente estadounidense también aseguró que el alto al fuego con Irán «sigue en vigor».
La situación parece haberse estabilizado rápidamente. La agencia iraní PressTV informó que, tras el intercambio de disparos, la situación en las islas iraníes y las ciudades costeras adyacentes al estrecho de Ormuz ha vuelto a la normalidad.



