Por Germán Reyes
Santo Domingo.- Una delegación de exjefes de tres países de la Caricom viajaron a la capital haitiana, Puerto Príncipe, con el propósito expreso de apuntalar el poder del primer ministro de facto, Ariel Henry, cuya renuncia reclama prácticamente toda la oposición comandada por el Acuerdo del Montana.
Se trata de los exprimeros ministros Kenny Anthony (San Lucía); Perry Christie (Bahamas); y Bruce Golding (Jamaica), quienes se hicieron acompañar de Colin Granderson, un diplomático que al servicio de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha encabezado misiones sobre fallidos procesos políticos en la nación caribeña.

De inmediato, los enviados del gobierno de Estados Unidos acudieron a la casa de Henry para trazarle las pautas por cuyo intermedio le fueron enviadas.
“El objetivo de esta reunión es continuar las consultas iniciadas en Jamaica en junio pasado”, donde la totalidad de los opositores plantearon la dimisión del primer ministro de facto y, por tal razón, los propiciadores debieron salir con las manos vacías.
Es que la carta Henry para EE.UU. y la comunidad internacional en sentido general es innegociable, dijo en la ocasión la plataforma de información Clin D’oeil.
Igual que todas las misiones, las cuales gestan el reforzamiento del poder de Henry, los dignatarios de la Caricom, según la oficina del primer ministro, “discutirán con actores políticos, representantes de la sociedad civil y el sector privado”.


