Santo Domingo.- El presidente salvadoreño Nayib Bukele respondió a alusiones del dominicano Humberto Salazar respecto a la efectividad de la lucha de las tropas del país centroamericano contra las bandas haitianas.
Muchos mensajes, análisis y comentarios como este, asegurando que las pandillas de Haití no son como las de El Salvador; que son sanguinarias, que están fuertemente armadas, que nadie ha podido vencerlas, que todas las misiones han fracasado, que estamos cayendo en una trampa, que no sabemos a lo que nos enfrentamos, que será nuestra ruina, que vamos camino a nuestro Waterloo, comentó el líder salvadoreño.
Bukele dijo que «cuando Dios nos conceda la victoria, los mismos que hoy dicen todo eso cambiarán su discurso. Dirán que siempre fue fácil, que cualquiera podía hacerlo, que las pandillas de Haití no eran tan peligrosas como se pensaba».
En fin, precisó el presidente salvadoreño, nunca los hemos escuchado y no vamos a empezar ahora.
En opinión de Bukele, todos los que se han enlistado son creyentes y hemos encomendado esta misión a Dios, mientras que las pandillas de Haití son satánicas y es de conocimiento público que hacen sacrificios humanos.
Dios nos concederá la victoria, dijo el líder salvadoreño. «El Creador del Universo está con nosotros. Deuteronomio 28:7 “Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti”.
El texto del escrito de Salazar
“¿BUKELE Y SU WATERLOO?
Con el anuncio del envío hacia Haiti, desde El Salvador, de un contingente de 3000 militares, cuya misión es encontrar a los 4 miembros de las fuerzas armadas de ese país, secuestrados el pasado domingo, cuando penetraron en territorio dominado por las pandillas y fueron atacados por una pandilla de irregulares armados, se avizoran en las próximas horas fuertes enfrentamientos armados.
A estas horas, y sabiendo cómo se resuelven las cosas en Haití, las probabilidades de que estos militares continúen vivos son mínimas, así que si no hay posibilidad de negociar nada, y por lo tanto lo que se plantea es un enfrentamiento armado entre tropas de El Salvador y las pandillas que son dueñas del territorio donde fueron atacados y secuestrados los militares centroamericanos.
Según lo publicado en la prensa internacional, los responsables son dos organizaciones criminales que dominan el área de “Croix des Bouquets”, una de ellas dirigida por Claude Celestin, quien es cabeza de la pandilla Chen Mechan (perros rabiosos), y Wilson Joseph (“Lammo San Jou) líder de la banda 400 Mawozo.
En el día de ayer, este último desafió públicamente al presidente Nayib Bukele en un vídeo publicado en las redes sociales, donde advirtió que no se irá de Haití, y mostró miles de municiones y pertrechos con arma de diversos calibres, que según el están esperando a los salvadoreños.
Tenemos entonces la bandeja servida para un enfrentamiento armado a solo 45 kms de la frontera de la República Dominicana y Haití, de un ejército de pandilleros armados sin nada que perder, frente a tropas regulares de El Salvador, que pelearán una guerra urbana en las calles de un país que no es el suyo y es absolutamente desconocido.
Ya en el pasado reciente, los Estados Unidos en 1994 mando 20,000 soldados e intentó organizar a Haití para que se volviera a la senda de lo que ellos llaman democracia, y luego en el 2004 invadieron de nuevo junto a Canada, lo que terminó en la creación de una fuerza multinacional, la Minustah, que terminó en el más absoluto fracaso, es decir, estamos metidos en un tema que no tiene solución.
Si hay alguien que tiene experiencia en combatir pandillas lo es Nayib Bukele, el presidente de el Salvador, su historia de combate a las “Maras” está a la vista de todos, solo que Haití no es el terreno amigo donde peleó esa guerra, un país de habla y cultura hispana donde jugaba de local, el país caribeño es un transplante de África en América, con una historia de violencia típica de las sociedades primitivas.
Cuando Napoleón envió a sus tropas a sofocar la revolución haitiana en 1802, pensó que miles de solados podrían devolver la colonia a sus dueños, pero solo un año después, Dessalines y la fiebre amarilla los obligó a rendirse, ¿será Haití el Waterloo de Bukele?.
El futuro dirá”.





