El candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) también criticó la falta de empatía de Bolsonaro, quien ambiciona reelegirse por el Partido Liberal, con las víctimas del patógeno.
«Usted ni siquiera se dignó a visitar a una familia que tuvo a alguien que murió de Covid-19. Y luego, solo para demostrar que es bueno, fue al entierro de la reina de Inglaterra (Isabel II), cuando podría haber visitado a cientos de familiares de personas que murieron por Covid-19», lamentó el exdirigente obrero.

Insistió en que el jefe del Ejecutivo lleva la muerte de 400 mil personas en la espalda y consideró de vergonzoso el desempeño promovido por el exmilitar para enfrentar la crisis sanitaria.
Para el extornero mecánico, «es una vergüenza, de hecho, llevar en la espalda 400 mil muertes que podrían haberse evitado si hubiera comprado la vacuna a tiempo. La ciencia dice eso todos los días, usted recibió propuesta de compra de vacuna muy pronto y no quiso comprar porque no creía», recalcó.
También el aspirante del PT citó declaraciones polémicas de Bolsonaro, como cuando menospreció la enfermedad y la consideró una «gripecita».
Después de pedir en varias ocasiones a su adversario político que dejara de mentir, Lula recordó el legado de su tiempo en la presidencia (2003-2010) y apuntó que encabezó el Gobierno más exitoso de la historia de Brasil, responsable de la retirada de 36 millones de personas de la miseria absoluta.
Los dos únicos aspirantes al poder subieron al estrado a las 20:00, hora local, para protagonizar el evento promovido por el portal UOL, el grupo Bandeirantes (TV Band), el diario Folha de Sao Paulo y la TV Cultura, con apoyo de las plataformas Google y YouTube.
Además del debate de este domingo, están marcados otros cuatro enfrentamientos entre los dos presidenciales. Para el 23 de octubre en Record TV.
En la primera vuelta realizada el 2 de octubre, Lula obtuvo un 48,4 por ciento de los votos frente a Bolsonaro, que recibió un 43,2.
Ninguno de los candidatos al Palacio del Planalto (sede del Poder Ejecutivo) logró en ese primer turno la mayoría absoluta de votos, es decir, más de la mitad de válidos (excluidos blancos y nulos), como establece la legislación brasileña para ser electo.
En las disputas para presidente y gobernador, el candidato que alcanza más del 50 por ciento de los votos válidos gana la consulta.
La investigación entrevistó a dos mil dos personas en persona entre el 14 y 16 de octubre, con un margen de error de 2,2 puntos porcentuales, para más o menos. El nivel de confianza es del 95 por ciento.
Teniendo en cuenta los votos totales, Lula, candidato presidencial del Partido de los Trabajadores, alcanza un 48,1 por ciento de las intenciones, contra un 41,8 de Bolsonaro, quien ambiciona reelegirse por el Partido Liberal.
Los que afirmaron no votar por ninguno de los aspirantes al poder y pretenden un sufragio en blanco o nulo suman seis por ciento y los indecisos un 4,1.
El Tribunal Superior Electoral confirmó que el expresidente ganó la primera vuelta electiva del 2 de octubre, con un 48,43 por ciento de los votos, frente a Bolsonaro, quien obtuvo un 43,20.
Ninguno de los postulantes logró en ese primer turno la mayoría absoluta de votos, es decir, más de la mitad de válidos (excluidos blancos y nulos), como establece el código brasileño para ser electo.
Los resultados de ese pleito frustraron las predicciones de las encuestas realizadas por firmas y consultoras sobre la preferencia del electorado nacional.
En el referendo presidencial, por ejemplo, los institutos Datafolha y de Inteligencia en Pesquisa y Consultoría Estratégica (IPEC) daban menos de 40 puntos porcentuales de los votos para Bolsonaro.
Igualmente señalaron la posibilidad de que Lula ganaría sin la necesidad de segunda vuelta, pero ambos fallaron.
En la evaluación de expertos, la cantidad de errores compromete la credibilidad de las empresas encuestadoras.
Para el doctor en ciencias políticas Leandro Gabiati, los institutos de investigación forman parte del proceso electoral y ayudan al elector a entender mejor en qué contexto va a votar, pero advierte que la baja asertividad obstaculiza el escenario electivo.


