Por Fulgencio Severino
Nuestro país ha estado sacudido por escándalos de corrupción y asaltos del presupuesto de las instituciones públicas por empresarios privados, quienes financian las campañas políticas de presidente, congresistas, regidores y alcaldes.
Todo esto en detrimento del bienestar común, convirtiendo nuestro país en una sociedad injusta, donde la riqueza producida se queda en los bolsillos de unos pocos y la mayoría carece de acceso de necesidades básicas, como empleo, salario digno, servicios de salud y medicamentos, agua, energía eléctrica y seguridad ciudadana.
No hacer nada es un camino equivocado. Creer que solo tratar cada quien de resolver su problema, aunque necesario, pero nos debilita. ¿Entonces cuál es el camino propuesto?
Construir un partido político de hombres y mujeres honestos y honestas, con la visión de ser República Dominicana el referente caribeño y mundial.
Un país cohesionado, que supere la pobreza, los privilegios excesivos, con una economía innovadora y productiva basada en el conocimiento y la sostenibilidad ambiental y una democracia mas allá del voto, que incluya la democracia económica, social y participativa, con instituciones sólidas que cuenten con la confianza de la ciudadanía por su transparencia y sus servicios honestos al interés nacional.
Vamos a actuar. El futuro depende de nuestra acción. Dejemos la inercia.


