Idioma
    InicioOpinionesNuestra justicia es una vergonza

    Nuestra justicia es una vergonza

    Por Juan TH

    Siempre he dicho que “los cambios”, que prometió el presidente Luís Abinader debieron comenzar con el Sistema de justicia del país, que era absolutamente necesario transformar la justicia dominicana en su composición.

    Un entramado en el que participan funcionarios, abogados, policías, periodistas, fiscales, jueces, militares y policías, impiden el establecimiento de un verdadero Estado Democrático de Derechos, donde todos los ciudadanos sean medidos y juzgado en igualdad de condiciones a partir de lo que establecen la Constitución y las leyes, sin discriminaciones económicas, políticas y sociales.

    De igual manera, debo confesar, no estuve de acuerdo con la creación del Tribunal Constitucional, por ser un extra poder cuyas decisiones, en casi la totalidad de los casos, no son recurribles ni apelables, dándole una fuerza plenipotenciaria a un grupo de personas que no fue elegida por el pueblo, que fue seleccionada por un grupo de políticos con intereses clasistas muy bien definidos.

    Los jueces del Tribunal Constitucional son dioses.

    El “hombre del maletín”, famoso en todos los gobiernos, también es otro Dios, ¡Intocable!

    La justicia dominicana jamás lo tocará porque ella también ha sido beneficiada por sus aportes económicos.

    (Una fuente de entero crédito me informó que, para aprobar los préstamos y contratos millonarios de Odebrecht, para la construcción de carreteras, puentes y otras obras públicas, se aprobó en el Congreso, clandestinamente, un impuesto millonario por cada proyecto sancionado positivamente)

    Algunos senadores y diputados fueron usados de condones, pues no recibieron dinero.

    Tontos útiles, nada más. Dirigentes de la mayoría de los partidos, funcionarios de todos los gobiernos, unos más que otros, fueron sobornados por el hombre del maletín contratado para esos fines, por Odebrecht.

    Había patanas llenas de pruebas. Los documentos fueron incinerados por el Ministerio Público de “Dañino” Medina para que nadie hallara culpables en el momento de una investigación mínimamente seria. Todo se hizo exprofeso. Los hechos posteriores así lo demuestran.

    Cuando leí en los diarios la decisión del Tribunal Constitucional con relación al expediente de Odebrecht, no pude menos que sentirme avergonzado. La rabia y la impotencia se apoderaron de mí como pocas veces. ¡Estallé en colera! Por suerte, no fui yo solo. Escuché al buen amigo Ricardo Nieves igualmente indignado. Supongo que muchos otros hombres y mujeres de los medios de comunicación se sintieron burlados.

    Significa que la magistrada Miriam Germán tenía razón cuando dijo que el expediente Odebrecht estuvo políticamente elaborado para impedir que se hiciera justicia, que los políticos, funcionarios, diputados, senadores y alcaldes sobornados por la empresa brasileña no terminaran en la cárcel.

    El expediente diseñado por Jean Alain Rodríguez, Procurador General de la República, durante el gobierno de “Danilo” Medina, que también debió ser investigado y sometido a la justicia por asociación de malhechores, soborno y otros delitos penales, no buscaba transparencia ni justicia, buscaba encubrimiento de los hechos.

    La propia Odebrecht admitió, tanto en Brasil como en Estados Unidos, haber otorgado más de 150 millones de dólares en sobornos en la República Dominicana. Es la empresa constructora la que declaró haber instalado su oficina de soborno en el país por “razones de seguridad”.

    El jefe de campaña electoral de “Dañino” Medina, el brasileño Joao Santana, a quien el mandatario agradeció públicamente sus “aportes”, salió esposado del país por sus vínculos mafiosos con Odebrecht.

    El Ministerio Público encabezado por el pupilo mequetrefe de “Dañino”, Jean Alain, no investigó lo que tenía que investigar. No fue a Brasil ni Estados Unidos. Se metió la lengua donde no le da el sol por mandato de su jefe político.

    La magistrada Mirian Germán fue vapuleada y humillada en el Consejo Nacional de la Magistratura, en televisión nacional, tanto por Jean Alan como por su jefe “Dañino” Medina que para ese entonces era presidente de la República y del CNM. ¡Pagó un precio muy alto por atreverse a denunciar el carácter político y cómplice del expediente de Odebrecht!

    Años después del escándalo Odebrecht Tribunal Constitucional sale con la barrabasada de que no hubo soborno, de que los implicados no recibieron coima. Y colorín colorado, ese cuento ha terminado…

    El Departamento de estado de los Estados Unidos en una investigación minuciosa determinó que, entre el 2005 y el 2014, la empresa pagó sobornos en Brasil, Estados Unidos, Angola, Argentina, Ecuador, Guatemala, México, Mozambique, Panamá, Perú, Panamá y República Dominicana, durante otros.

    El expediente de Odebrecht acaba de adquirir el carácter de la cosa irrevocablemente juzgada. ¡No hay culpables! ¡Todos son inocentes! ¡Una vergüenza! ¡Una burla más al pueblo dominicano!

    Ahora, con razón, los imputados pretenden demandar el Estado por daños y perjuicio, ya que fueron acusados injustamente. Pedirán una remuneración millonaria, serán resarcidos por el Estado. Ojalá se haga lo mismo con los miles de pobres que están pudriéndose en las cárceles sin haberse robado un peso. Más de 18 mil pobres encarcelados por la justicia dominicana, deben ser puestos en libertad y resarcidos política, económica y socialmente. ¿O no?

    Reitero: cuando nuevamente hablemos de “cambios”, comencemos por cambiar la justicia, que sigue siendo un estercolero al servicio de los más poderoso y podrido de esta sociedad.

    Libertad para los políticos y empresarios corruptos, cárcel para los pobres que se roban un racimo de plátanos, una mata de yuca o un pollo para alimentar a sus hijos. ¡Coño, así no!

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    Must Read

    spot_img
    Traducir Fotuto »