Por Germán Reyes
Santo Domingo.- La haitiana Saint Mira Millien, de 23 años, que murió en un camión-cerda de la Dirección General de Migración (DGM) fue apresada enferma y en el momento en el que viajaba de regreso a su país, denunciaron fuentes en Haití.
Fue detenida el miércoles 3 de julio mientras se encontraba enferma y en camino a Haití. La colocaron en detención sin acceso a un mínimo de asistencia médica, declaró en un comunicado el Grupo de Apoyo a Repatriados y Regufiados (GARR). “Su estado se deterioró rápidamente y falleció el 4 de julio durante su deportación”.
La haitiana murió “a manos de las autoridades dominicanas”, dijo el GARR.
Millien, era originaria de la comunidad haitiana de Saut d’Eau, una comuna del distrito de Mirebalais, en el departamento del Centro, según datos compartidos por la Oficina Nacional de Migración (ONM) de Haití.

El intento fallido de la DGM
Los agentes de migración incluso intentaron depositar el cadáver en el lado haitiano sin explicaciones, haciéndola pasar por una persona viva, aunque gravemente enferma, dijo el GATT en su comunicado.
La organización precisó que gracias a la vigilancia de sus agentes de protección fronteriza, “la migración dominicana se vio obligada a regresar con el cuerpo para asegurar los servicios necesarios, como exige el protocolo de acuerdo sobre las repatriaciones debidamente firmadas entre Haití y la República Dominicana”.
Para este sábado, día 6 de julio de 2024, está previsto que la ONM, acompañada de la familia de la víctima, debería recibir el cuerpo sin vida de Saint Mira Millien en la frontera de Belladère.

La brutalidad de la DGM
El GARR deplora las condiciones en las que la joven perdió la vida, dice la organización en su comunicado. “La desconsideración, la falta de humanidad y la brutalidad que caracterizan el actuar de los agentes de Migración Dominicana hacia los migrantes haitianos perseguidos es principalmente la causa”.
A su manera de ver, encarcelar a un migrante que sufre, sin cuidados, es una crueldad sin límites.
Peor aún, prosigue el comunicado, esta cacería dirigida sistemáticamente contra los migrantes haitianos, regulares o no, se asemeja la mayoría de las veces a un negocio para extorsionarlos, de parte de quienes hacen rentable la economía dominicana.