Santo Domingo.- El caso de “La Volanta”, uno de los tantos reclusos que murieron en el incendio de la cárcel de La Victoria, reviste una singularidad asombrosa: Había sido absuelto por los tribunales desde hacía un mes.
La orden de libertad no había sido ejecutada porque el interno ni sus familiares tenían dinero para pagar los trámites, declaró Virgilio Almánzar, presidente del Comité Dominicano de los Derechos Humanos (CDDH).
Botado en ese cementerio de personas vivas, como muchos definen el más grande penal dominicano, “La Volanta” tampoco ha sido identificado. Las condiciones de su cadáver ni el tiempo de las autoridades han facilitado la tarea.
“La Volanta”, por tanto, pasó a engrosar la indefinida cantidad de víctimas del siniestro.
Mientras las autoridades hablan de 12, Manuel María Mercedes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de República Dominicana (CNDH-RD) habla de cientos de muertos por el fuego, Almánzar se limitó a decir que, “por el momento, nadie en realidad sabe cuántos son los muertos”.


