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    Bolivar Bello Belliard, el periodista al que protegió el general Pérez Pérez

    Por Germán Reyes

    Santo Domingo.- El hoy extinto general del Ejército Enrique Pérez Pérez,  entrenado por las fuerzas estadounidenses, igual que al dictador Rafael Leonidas Trujillo, fue llevado a la jefatura de la Policía Nacional con un mandato expreso: acabar con quienes participaron de manera activa en la revuelta de 1965 y la dirigencia juvenil de los movimientos sociales y políticos adversos al régimen del presidente Joaquín Balaguer.

    Fallecido este viernes, día 8, el oficial creó la temible Banda Colorá (por el color del partido de gobierno, el Reformista) que “dio pa´bajo” a cientos y tal vez miles de jóvenes de los barrios y pueblos que se destacaron con el activismo en los clubes culturales, grupos estudiantiles, sociales y culturales.

    El otrora poderoso jefe militar y policial, ya vencido por los años, que pasan y pesan de manera inexorable

    Designado jefe de la Policía el 31 de diciembre de 1970, Pérez Pérez es recordado, entre otros actos criminales, por asesinar juntos a cinco jóvenes del barrio 27 de Febrero, en el Distrito Nacional, miembros del Club Héctor J. Díaz.

    Se trató de un personaje temible, tanto que la simple mención de su nombre provoca que a no pocos de los entonces dirigentes juveniles  sobrevivientes de aquellos fatídicos 12 años de gobierno balaguerista se les erice la piel al pensar en el chorrear de la sangre de tantas víctimas, la gran mayoría de luchadores que participaron en la revuelta de 1965 por el restablecimiento de la constitucionalidad que representó el gobierno del profesor Juan Bosch, derrocado en 1963.

    ¿La única excepción?

    El general Pérez Pérez no se detuvo frente a nada ni nadie, independientemente de que se tratare o no de personalidades prominentes. No obstante, hoy en día se revela una excepción: la del periodista Bolívar Bello Belliard.

    El profesional laboraba en el noticiario de Radio Central, una emisora a la sazón propiedad de un hijo del temido general: Irving Pérez cuando sintió temores luego que denunciara anomalías en el consorcio empresarial público heredado de la dictadura trujillista: la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE).

    El testimonio de Bello Belliard  

    El también periodista Federico Cabrera, un acucioso provocador y difusor de datos históricos y jocosos, escribió en su muro de la red social Facebook una interrogante: “Pregunta ingenua: ¿Y es que nadie va a decir algo bueno del general Pérez y Pérez?”, a lo que reaccionó Bello Belliard con un escrito que reproducimos a continuación.

    “Bueno, con todo la pasión y lo que esto me pueda acarrear, debo decir que siendo Caonabo Javier Castillo, Director de CORDE, publiqué unos trabajos periodísticos sobre anomalías en su gestión, lo que provocó serio malestar en ese funcionario, quien en contrasentido a la ideología política que profesaba, el social cristianismo, montó una gran presión a los propietarios de Radio Central para que me cancelaran. Por instrucciones del mismo general Enrique Pérez y Pérez a su hijo, el Ing. Irving Pérez, administrador de la emisora, que se me protegiera a toda costa, y se le hizo saber a Caonabo Javier Castillo que no sería sacado de la emisora.

    A la sazón, yo trabajaba también en el periódico La Noticia y residía en Cambita Garabito, hasta donde llegó, un domingo, el relacionista público de CORDE, un periodista muy decente, de nombre Octavio (de apellidos Mata Vargas), si mal no recuerdo. Él llevaba un recado de Caonabo, a quien había grabado en evidente estado de embriaguez, profiriendo palabras insultantes.

    El objetivo era que le diera la grabación, para que está no fuera difundida, porque le Iba a hacer daño a su imagen, para acto seguido hacerme ofrecimientos igualmente indecentes. Le expliqué que no podía acceder a su petición, porque lo entendía inapropiado y, porque además, la grabación, que se hizo desde la sala de grabación de la emisora, era propiedad de ésta. Octavio se retiró.

    El lunes informé a Nino Germán Pérez, quien era mi jefe, de lo sucedido y éste me dijo que había que comunicarlo al Ing. Irving Pérez, quien tras informar a su padre, ordenó la difusión de la llamada como un material informativo.

    Resultado: La emisora fue cerrada por una resolución de la Comisión de Espectáculo Público, y quien escribe, se convirtió en el primer periodista, que mediante una resolución administrativa, se le prohibía el ejercicio periodístico radiofónico. Todo ello por presión de un demócrata como Caonabo Javier Castillo.

    Paradoja de la vida: El General Pérez y Pérez ordenó hacer una serie de editoriales en defensa de la opinión pública y el libre ejercicio del periodismo, tras el levantamiento de la sanción.

    Por demás, no sólo que mantuvo mi puesto de trabajo contra el poder político de entonces, sino que también, me mejoró mi condición salarial.

    Ese es mi testimonio, respaldado por la historia escrita, debido a que ahí están las evidencias, no sólo como hechos, sino como documentos”.

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