Santo Domingo, 1 de febrero de 2026.- El Comité de Solidaridad en Defensa de la Soberanía de los Pueblos en Lucha convoca a una marcha por el respeto a la soberanía, el fin del secuestro y la libertad del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de la Primera Combatiente, Cilia Flores, a realizarse el lunes, 3 de febrero de 2026, a las 5:00 de la tarde.
A la protesta fueron invitadas las organizaciones sociales, políticas y populares, a personas defensoras de la soberanía y a la ciudadanía en general.
El recorrido será desde el histórico Edificio Copello hasta la estatua del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, en la Calle El Conde de la Ciudad Colonial.
Los convocantes explicaron que la marcha se realiza al cumplirse un mes de la «criminal» agresión de Estados Unidos contra Venezuela, acción en la que, según denunciaron, fueron asesinados más de 100 ciudadanos venezolanos y cubanos».
Playa Caracoles
Agregaron que esta jornada se inscribe, además, en el marco de la conmemoración del desembarco por Playa Caracoles del presidente del gobierno constitucional en armas, coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, ocurrido el 2 de febrero de 1973, «como expresión de la lucha por la libertad, la democracia y de la dignidad del pueblo dominicano contra la dictadura balaguerista de los 12 años».
Informaron que la marcha iniciará frente al Edificio Copello, monumento histórico de la Guerra Constitucionalista y Soberanista de Abril de 1965, antigua sede del Gobierno Revolucionario que luchó también contra la brutal intervención militar de Estados Unidos del 28 de abril del 1965, donde se pronunciarán las palabras de apertura a cargo de un combatiente de la Guerra de Abril.
Indicaron que la marcha concluirá en la Estatua del coronel Caamaño Deñó, frente al Parque Independencia.
Los integrantes del comité enfatizaron su llamado al pueblo dominicano a sumarse a esta jornada de lucha por la memoria histórica, la solidaridad internacionalista, en defensa del respeto al Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas y del principio irrenunciable de que ningún pueblo debe ser sometido por la fuerza ni por la injerencia extranjera.


