Por Germán Reyes
Santo Domingo.- La visita a la frontera Norte el miércoles, 1 de marzo, de la subsecretaria adjunta del Departamento de Estado de Estados Unidos para Asuntos del Caribe y Haití, Barbara Feinstein, implicaría una reacción a la advertencia del presidente dominicano Luis Abinader en su discurso ante las cámaras del Congreso el pasado día 27 de febrero, en el sentido de que “nuestra política migratoria la marca solo el Gobierno dominicano”.
La insinuación ha sido realizada por medios informativos dominicanos al reseñar el hecho y destacar que la funcionaria extranjera realizó su recorrido acompañada de militares de su país, y sin ofrecer la menor señal respecto al objetivo de su misión.
Los enfoques de los «opinólogos» de distintos medios que han seguido el desarrollo de ese y otros incidentes obvian la posibilidad de que las autoridades estadounidenses alberguen el interés en solo conocer la frontera o los trabajos de construcción del muro que realiza el gobierno dominicano. Uno y otro de esos aspectos son visibilizados desde cualquier parte del mundo por las facilidades que dispensa la tecnología, que está al alcance de los ciudadanos de todos los países del mundo.
Militares dominicanos también acompañaron la funcionaria de alto nivel en Estados Unidos, en un rol que, al parecer, se limitó al de guías para facilitar el trayecto que debió transitar la funcionaria extranjera en la frontera Norte.
El gobernante dominicano advirtió sobre la crisis de seguridad en Haití para relacionarla con eventuales amenazas a la estabilidad en República Dominicana.
Por igual, resalta el espíritu de la defensa a la soberanía dominicana que ha sido matizada por el discurso ultranacionalista que se refieren a supuestas presiones de Estados Unidas para establecer centros de refugiados en el lado Este de la isla.
¿Soberanía solo frente a Haití, como en 1844?
Pese a esas circunstancias, los voceros de sectores ultranacionalistas se han abstenido de resaltar su apego al concepto de dominicanidad, y de defensa de la soberanía y de la patria cuando de haitianos se trata.
Incluso, esas posturas expuestas de manera altisonante y con amenazas que en muchos casos han llegado a acciones de hecho contra quienes les han adversado, son erigidas contra los haitianos


