Por Germán Reyes
Tamayo.- Una asamblea con delegados de las distintas comunidades fue realizada por la Parroquia San Antonio de Padua, en Tamayo, para socializar los temas de interés social y “fortalecer la presencia del evangelio de Jesucristo, encarnado en el sufrimiento de los más pobres”.
Los católicos de Cabeza de Toro, El Granado, Guanarate, Santana, Bayahonda, Los Conuquitos, San Ramón, El Jobo, Uvilla, Monserrate y los demás pueblos de la zona, así como de los barrios del casco urbano del municipio, resaltaron como la gran necesidad la formación espiritual a todos los niveles, según los datos suministrados por Manuel Antonio Pérez Canario.
Los asambleístas se plantearon, asimismo, los propósitos de aumentar la participación de jóvenes, igual que mujeres y hombres en las diferentes comunidades.
También, aumentar las celebraciones litúrgicas, fortalecer las estructuras parroquiales, el trabajo de las comunidades de base y estar en comunión permanente con las parroquias vecinas y con la Diócesis.
La Pastoral Social
Se activará la Pastoral Social, a cargo del padre Jesús María Lora, quien es acompañado por religiosas y laicos/as y demás personas comprometidas.
Los participantes en la Asamblea, 70 personas, expresaron su disposición a encaminar acciones en procura de las soluciones de los diferentes problemas de los pueblos de la zona.
Así, listaron las principales necesidades a las que dedicarán sus esfuerzos principales, tales como la problemática del ruido, la delincuencia, la salud y los diferentes problemas que genera en la zona el Consorcio Azucarero Central (CAC), la empresa que administra el estatal Ingenio Barahona.
Los asambleístas identificaron como dificultades que genera el CAC con la contaminación de la “cahipa” (cenizas que producen la quema de caña en la zona agrícola y el proceso de industrialización), así como el despojo de tierras, incluso cultivadas, a los productores de la zona.
Los feligreses, de igual manera, se proponen reclamar tierra y agua para los campesinos que no las tienen, para producir cultivos que generen su sustento, el de sus familiares y su colocación en los mercados nacional e internacional.
Fueron resaltados también la carencia de servicios de vivienda, agua potable, entre otras de igual valor para los residentes y feligreses.


