Por Germán Reyes
Santo Domingo.- Estados Unidos ha debido hilar fino en sus propósitos de invadir militarmente a Haití, un proyecto encallado por la oposición de China y Rusia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU).
Con México inició el ensayo en procura de un país que encabece la operación fuera del marco de la ONU. Allí chocó con una especie de pared que llevó a la nación norteamericana a explorar otros senderos.
Fue el propio presidente estadounidense Joe Biden quien aterrizó en Canadá el pasado 24 de marzo en sus esfuerzos por apuntalar su proyecto interventor.
Justin Trudeau, el premier canadiense, de entrada reaccionó ante la pretensión estadounidense con rechazo en principio la intervención militar extranjera directa, mientras enviaba comisiones para que en Haití contacte la mayor parte de fuerzas en procura de un consenso sobre las acciones a emprender para solucionar la crisis.
La resistencia canadiense no ha amilanado a Estados Unidos que, en consecuencia, sentó sus reales en esa nación norteamericana para, desde allí ensayar iniciativas con tal de apurar una solución a la crisis social, política y humanitaria en que se debate Haití.
Los ensayos, aunque se manejen con meticulosidad, no parecen desvinculados del propósito de al final invadir militarmente esa nación caribeña.
Kamala Harris lo dijo
El último de esos ensayos fue la reunión de la Caricom en Bahamas, la cual fue precedida por una declaración de la vicepresidenta d Estados Unidos, Kamala Harris, en el sentido de que reiterará el apoyo “de nuestra administración” a una fuerza multinacional en Haití”.
“Hemos dejado en claro que creemos que la situación humanitaria y de seguridad en Haití está empeorando y que la situación en el terreno no mejorará sin la asistencia de seguridad armada de los socios internacionales”, precisó Harris.
De Nassau a RD, pasando por Jamaica
De la cita de la capital bahamense, Nassau, la iniciativa exhibió otro formato en su aterrizaje en Jamaica con un cara a cara de la mayor de la representación posible de los sectores políticos, profesionales, etc., con las autoridades que encabezó el primer ministro de facto Ariel Henry.
El colocar como condición la permanencia de Henry en su cargo propició el fracaso de la cumbre jamaiquina que procuraba un advenimiento de las partes para viabilizar de alguna manera el inicio de las soluciones a la crisis,
Fue entonces cuando, a la vez que se anuncia la continuidad del diálogo interhaitiano en su país, es esbozado por parte de Canadá el anuncio sobre el establecimiento en República Dominicana de una oficina, dotada con US$20 millones, para propiciar el entrenamiento y la dotación de armas a la Policía haitiana y que así enfrente las bandas armadas con posibilidades de éxito.
De Kamala Harris a Canadá
El mismo régimen canadiense que anunció la instalación de una oficina en República Dominicana para apoyar a la Policía haitiana con recursos, incluido equipo bélico, consideró necesaria la intervención militar extranjera en la nación caribeña reiterada por la vicepresidenta Kamala Harris.
El gobierno canadiense, a través de su Ministra de Relaciones Exteriores, Melanie Joly, dijo que los esfuerzos financiados por Canadá y Estados Unidos para llevar a los líderes haitianos a encontrar una solución política a la crisis, han encontrado cierto impulso, “pero que Haití aún puede necesitar la intervención militar internacional que pidió el gobierno en el otoño pasado”, reseñó el periódico haitiano Rezo Nòdwès.
Abinader, la intervención
El presidente dominicano Luis Abinader, en un discurso en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 21 de septiembre de 2022 reclamó que sea enviada una fuerza militar extranjera para resolver el problema de la seguridad en Haití.
Antes, el jefe del Estado dominicano realizó varias reuniones con los presidentes de Panamá y Costa Rica, además de reuniones bilaterales con otros mandatarios, con quienes trató sobre las soluciones a la crisis en que se debate la nación caribeña.


