Por Léandro S. Leonard
Puerto Príncipe, Satélite 509.- Varias personas con discapacidad pisaron la pista para exigir el pago de sus salarios. Según estos manifestantes, llevan más de 13 meses sin cobrar, situación que consideran inaceptable. Denuncian el silencio de las autoridades y señalan la inacción del gobierno liderado por Alix Didier Fils-Aimé.
En un vídeo enviado a nuestra redacción, uno de los manifestantes explica que los compromisos asumidos por los funcionarios estatales nunca fueron respetados.
«Vinimos aquí por dos razones. Primero, somos un grupo de personas con discapacidad que firmamos un contrato con un ministerio bíblico; tenemos más de un año de servicio que jamás podrán cumplir. Segundo, el 20 de diciembre de 2025, el hoy primer ministro Alix Didier Fils-Aimé nos dijo que, en cuanto recibiera nuestros expedientes, nos nombraría. Pasamos, el gobierno cambió y nunca conseguimos nada», dijo.
El manifestante también afirma que las autoridades intentaron justificar este retraso por razones administrativas vinculadas al exministro de Finanzas, Alfred Fils Metellus.
«Nos dijeron que era por culpa del exministro de Hacienda que el dinero no salía. Pero hoy ya no está, y nada ha cambiado»», denunció con amargura.
Por su parte, Rachelle, otra participante en la movilización, insiste en la gravedad de la situación y las dificultades a las que se enfrentan estos ciudadanos.
«Vinimos porque llevamos más de un año sin cobrar ni ser nombrados representantes de las personas con discapacidad, a pesar de nuestra gran necesidad. Saben lo difícil que es la vida, especialmente para las personas con discapacidad. Vinimos a exigir nuestro nombramiento y nuestro salario», dijo.
Jonathan, otro manifestante, describe el comportamiento de las autoridades como inaceptable. Según él, las personas con discapacidad deberían recibir una atención especial por parte del Estado.
«Lo que están haciendo no es normal. Nosotros, las personas con discapacidad, debemos ser más considerados. Esto no debería hacerse solo por unos pocos, sino por todos los que se encuentran en la misma situación», insistió.
Más allá de los testimonios, esta movilización pone de relieve una realidad alarmante: la de los ciudadanos vulnerables, abandonados por las instituciones públicas. El impago de salarios durante más de un año, sumado a la ausencia de nombramiento, constituye una situación preocupante que plantea interrogantes sobre el cumplimiento de los compromisos del Estado.
Ante esta crisis, el silencio de las autoridades sólo amplifica la frustración de los manifestantes. Para estos últimos, no se trata sólo de una exigencia salarial, sino de una lucha por la dignidad, el respeto y el reconocimiento.
Mientras esperan respuestas concretas, estas personas con discapacidad prometen continuar su movilización hasta que se respeten sus derechos. Su grito de «llevamos más de un año sin cobrar» resuena hoy como un fuerte símbolo de abandono, pero también de resistencia frente a la indiferencia.


