domingo, 24 de marzo del 2019 - Santo Domingo, República Dominicanan

Por Maribel Núñez

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    Haití y la abolición de la esclavitud

    Hoy, 1 de enero, me uno a la conmemoración del digno pueblo haitiano, y a igual como se hizo en 1804 para celebrar la abolición de la esclavitud, hago sopa de carne y auyana y celebro la libertad!
     
    A mí también me secuestraron desde África.
     
    A mí también me sacaron por la puerta de no retorno.
     
    A mí también encadenada me obligaron a subir en el barco negrero en una de las más terribles e inhumana travesías.
     
    Vi a muchos morir, vi a much@s desde el primer momento luchar por la libertad.
     
    A mí también me desembarcaron por la Atarazana, por la puerta por donde entró la esclavización al mal llamado nuevo mundo.
     
    A mí también me metieron en la "Casa del Diablo", yo tambien gemí por el destierro, el abuso, la enfermedad, la impotencia de las cadenas.
     
    Yo también di miradas de desprecio contra el blanco esclavista.
    Yo también lo quise matar.
     
    A mí también me exhibieron como animal.
     
    A mí también me compraron.
     
    A mí también me violaron físicamente, sexualmente, espiritualmente, me negaron hasta el alma.
     
    Mi propia humanidad fue desconocida. Me animalizaron.
     
    A mí también me obligaron a hacer trabajos inhumanos.
    Forzados, duros...
     
    Yo también fuí de nuevo violada cada noche y cada día.
     
    Yo también cimarroneee. Creé manieles de libertad.
     
    Yo conspiré contra el esclavista y su sistema de opresión.
     
    Yo también miré el mar buscando a la salida del sol las aguas del retorno a la tierra en donde fui persona, en donde fui libre, en donde me trataron con amor y dignidad.
     
    A mí me trataron de imponer su dios blanco, para que cristianizada aceptara ser esclavizada, convertirme en lo que nunca sería, esclava, porque libre siempre sería
     
    Yo también cimarroneee.
     
    Pelié mi libertad.
     
    Hoy sigo luchando contra los vestigios del colonialismo en donde todavía un Senador me dice maldita negra tu quieres que te dé un tiro y te mate...
     
    Hoy como en 1804 hay que cortarle la cabeza al colonialismo.
     
    Yo estoy aquí y celebro el coraje de aquellos que sufrieron el no ser humano siendo humano, y a sangre y mucho fuego realizaron una de las Revoluciones más hermosas y necesaria de la humanidad: la Revolución Haitiana. Que vivan todos sus héroes y heroínas.
     
    Mis respetos para el pueblo haitiano.

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