miércoles, 15 de agosto del 2018 - Santo Domingo, República Dominicanan

Por Snayder Santana

Foto de : Snayder Santana

Otras opiniones

    El mito de la patrulla mixta

    Siempre que hay un hecho o hechos delictivos que irrumpen en la agenda mediática y ponen de manifiesto los niveles de inseguridad en que vivimos los y las dominicanas, las autoridades se ven en la obligación de dar respuestas, respuestas tan coyunturales como el hecho que las provoca.
     
    Recientemente hemos sido testigos de hechos delictivos de alto impacto, un asalto a una sucursal bancaria en Santo Domingo Este y el robo a un camión de una empresa de valores. En ambos casos como en otros, la policía actuó torpemente como en otras muchas ocasiones, asumimos que de manera apresurada y faltando a los protocolos institucionales que existen para accionar frente a hechos como estos.
     
    Las acciones policiales terminaron dejando más de media docena de muertos, entre civiles y policías, incluido un oficial superior de la institución del orden.
     
    Frente a la ola mediática que causó el torpe desempeño de la Policía Nacional, el Poder Ejecutivo en la persona del mismísimo señor presidente de la República, anuncio que saldrán a las calles a combatir la delincuencia, lo que de entrada supone que eso no se estaba haciendo. Nos parece un mea culpa del señor presidente, que a su vez es el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional; por consecuencia el jefe de la seguridad nacional y la seguridad ciudadana, según la Constitución de la República.
     
    Acto seguido, se anunció como cosa nueva que guardias y policías patrullaran las calles del gran Santo Domingo y el Distrito Nacional para combatir la delincuencia que azota a la población.
     
    ¿En qué consiste esta pseudo estrategia de combate a la delincuencia? En la práctica supone que andarán camiones y camionetas cargadas de efectivos militares ligados con policías recorriendo calles y avenidas, esto incluye puestos de chequeos esporádicos en algunos puntos y las llamadas redadas que solo se realizan en los barrios. Esto es similar a pescar mero con redes, ósea, lanzas una gran red al agua la halas y por arrastre vendrá llena de peces, luego clasificas esperando hallar meros.
     
    Desmitificar las patrullas mixtas y exponerlas tal cual en la práctica podría ayudar a exigir una verdadera estrategia de prevención, persecución y control de la delincuencia. Veamos algunos factores claves para entender la ineficiencia de esa medida estatal.
     
    Lo político y lo operacional
     
    Desde el punto de vista político, recurrir a este tipo de táctica supone y evidencia la falta de un plan integral de seguridad, el cual debe contemplar estrategias de contingencia, políticas de prevención, un protocolo de fuerzas de tareas para casos y aéreas específicas. Dicho plan debe ser el fruto de los siguientes dos elementos:
     
    Primer paso. Lo primero es un diagnostico situacional de la seguridad y la delincuencia a nivel nacional, un estudio multidisciplinario que rinda un informe que sea a su vez el punto de partida para desarrollar el plan de seguridad nacional.
     
    Segundo paso. Un diagnóstico de recursos, con los cuales se cuenta para enfrentar la situación, personal técnico, equipos, recursos económicos, inteligencia, datos. Una vez se conoce la situación del problema y los recursos para combatirlo se está en condiciones de elaborar el plan y sus medidas. Cualquier esfuerzo serio debe tomar esto como punto de partida, de lo contrario será ineficiente.
     
    Desde lo operacional, la incompatibilidad en la patrulla mixta supone una cuestión de origen, la diferencia en el espíritu y finalidad de la formación militar es la guerra, el combate ya sea en montañas, aéreas rurales o urbanas. Los códigos de mando y lenguaje militar no son los mismos que los policiales aunque coincidan en algunos puntos, la estructura psicológica del entrenamiento militar responde a estímulos diferentes, en otras palabras, los guardias no están entrenados para tratar con civiles en redadas, ni para realizar tareas policiales. Ojo, existen militares con entrenamiento de policía militar (PM) pero son los menos, como hay policías con entrenamiento militar que también son minorías y están en operaciones especiales.
     
    Adaptación
     
    Es común escuchar en los cuarteles militares la expresión: ese guardia esta civil, hay que sacarle el agua civil. Esta expresión hace una referencia empírica al proceso psicológico de adaptación al ambiente. Cuando un militar pasa mucho tiempo desempeñando tareas ajenas a su profesión se deforma, se amaña y necesita reentrenamiento. Exponer a los militares a participar por largos periodos con agentes policiales adaptados a la vida de las calles, el macuteo, el sobrevivir, los tumbes y demás, corremos el riesgo de generar nuevos problemas lejos de solucionar los que ya tenemos.
     
    Círculo vicioso y migración de la delincuencia
     
    Anunciar el patrullaje mixto a prima fase causa temor entre los delincuentes comunes de los barrios, pero ante la necesidad de su existencia estos no dejan de delinquir, lo que hacen es migrar a nuevas áreas donde no esté el patrullaje. Regularmente migran a los municipios cabecera de las provincias menos pobres del interior, se readaptan y sobreviven, como los patrullajes son coyunturales al pasar la ola estos regresan a sus barrios a seguir delinquiendo. Esto las autoridades lo saben, pero como ayuda a disminuir la percepción de inseguridad fruto de esta migración, es un efecto positivo desde el punto de vista del interés inmediato del Estado de calmar a la población y los medios de comunicación.
     
    Proceso de quiebre
     
    Las patrullas mixtas sacan a los militares de su ambiente natural, de su rutina y tareas, los lleva a estar bajo el mando policial (lo cual irrita a los militares por una rivalidad natural entre ambas fuerzas) esto hace menos efectiva su participación, comienza un proceso de desmoralización en muchos de los efectivos militares y el proceso de quiebre. Unos se adaptan y curten de la dinámica policiaca, otros se desmoralizan y actúan medalaganariamente, y los menos cumplen con las tareas asignadas con espíritu de responsabilidad.
     
    Si bien es cierto que las patrullas mixtas o fuerzas de tareas conjuntas, son una táctica que se ha llevado a cabo en el mundo entero con cierta efectividad, lo determinante en ese tipo de tácticas es propiamente eso, que son una táctica, es el contexto como acción puntual, es efectiva para una tarea concreta.
     
    En la mayoría de los casos es utilizada para aprovechar las capacidades de diferentes unidades de acción militar casi siempre en conflictos internacionales. En el caso nuestro es presentada como estrategia para combatir la delincuencia en un contexto adverso a esos fines y sin un plan de acción que refuerce el patrullaje, en el ámbito de lo mixto, policía y militar podría utilizarse como una fuerza de tarea de contingencia ante amenaza de desestabilización social, huelgas generales, pobladas y manifestaciones extremistas, dado que ese no es el caso, su efectividad será mínima.
     
    El Estado Dominicano esta compelido a concluir con la reforma policial, elaborar un verdadero plan de seguridad ciudadana y dejar de prolongar los problemas, los parches son momentáneos pero el problema continuara resurgiendo una vez acabe el patrullaje como otras tantas veces ha sucedido. La delincuencia no es un fenómeno temporal, las políticas de prevención, persecución y control no deben ser coyunturales.

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