jueves, 21 de junio del 2018 - Santo Domingo, República Dominicanan

Por Jesús Arias Parra

El Incontrolable de Danilo Medina y de Sigfrido Pared

Crecí escuchando que durante los períodos de gobierno del entonces presidente Joaquín Balaguer, conocidos como ``Los Doce Años``, existieron sectores dentro de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional a los que él denominó ``incontrolables``.
 
Claro, cuando adquirí la capacidad de analizar esos temas nunca creí sobre la existencia de los ´´incontrolables``, y siempre pensé que era la forma de Balaguer evadir su responsabilidad sobre las arbitrariedades y violaciones a los derechos humanos que se cometieron durante ese funesto período.
 
Pero no. El paso de los años me enseñó que los ``incontrolables`` existieron, y que hasta un dictador como Trujillo, que concentró el poder de forma absoluta, no habría evitado que alguien de su entorno incurriera en vejaciones, torturas y crímenes, sin su consentimiento.
 
Cuando hace poco más de cuatro años denuncié ser víctima de una intensa persecución de parte del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI), tras el aparataje que se montó para apresarme de forma ilegal, jamás imaginé que las acciones arbitrarias en mi contra, iniciadas hace casi 17 años, se detendrían. No.
 
No fui tan ingenuo para pensar que esas acciones se detendrían. Mi intención inmediata fue evitar mi detención ilegal, que se me acusara de algún crimen y ser víctima de las vejaciones que debe soportar quien es apresado irregularmente por la seguridad del Estado. Y lo logré.
 
No puedo negar que durante dos o tres días la situación cambió de tal forma que hasta el teléfono de la casa sonaba diferente. Claro, solo unos días. Estuve convencido de que a partir de ahí, mis perseguidores tendrían una motivación adicional: Mi denuncia pública, y como es lógico, de la cual tuvieron que explicar al Presidente.
 
Y así fue. El cerco en mi contra continuó y pese al cambio de gestión que se produjo posteriormente, continúa. Así lo denuncié en mi Fb en reiteradas ocasiones cuando expresé: ``Ahora son más departamentos``. Estoy convencido de que actuaron en connivencia, y para mí era muy fácil determinarlo.
 
Y todo se produjo, y todavía se produce, pese a que el Presidente ordenó detener las acciones en mi contra. Y fue obvio que lo ordenó porque no fui apresado ni enviado a Salud Mental, ni sometido a la Justicia por difamar al DNI ni a sus aludidos directivos de entonces.
 
Las acciones que continuaron y continúan hoy se producen a espaldas de su actual director, Sigfrido Pared, y de ello estoy convencido. Una cosa es vigilarme para evitar que se me agreda y que le afecte al Gobierno, al DNI o a su ex director.
 
El más interesado en que se me vigile soy yo, a fin de evitar que alguien quiera echarle una vaina al DNI o a su ex director, dándome dos o tres palos o entrándome a tiros. No, no me refiero a ello.
 
Me refiero a los ``ganchos`` que nunca se han detenido y que en el último año se producen a espaldas de Pared, como el escenario que se montó el martes once de junio en un reconocido establecimiento social y recreativo de la capital, donde me encontraba acompañado de mi familia.
 
Fui abordado por dos mujeres mientras caminaba acompañado de dos menores de edad, a quienes aparté para que no vieran las imágenes pornográficas que una de ellas me mostró de forma imprudente. Bueno, eso pensé, qué imprudencia la de esta mujer que me acaban de presentar y hace esto en presencia de dos menores.
 
Pero no, no fue imprudencia y menos un caso fortuito. Se me pidió colaborar para remitir, vía Whatsapp, esas imágenes y el escrito adherido, a una joven que no conozco y que según dijo, trabaja en televisión.
 
Se requirió mi colaboración para que, supuestamente desde ese espacio, se denuncie a un profesor universitario que le habría remitido hace dos meses imágenes de su pene y un texto muy ofensivos a una ``desventurada`` empleada universitaria que no sabe qué hacer y necesita ayuda para denunciarlo.
 
Hubo interés en que leyera un texto vulgar que acompaña las imágenes y pienso que mi voz pudo haber sido grabada si hubiese leído el texto en voz alta. ¿Se quería enviarme las imágenes desde algún número telefónico envuelto en alguna investigación de esa naturaleza, y ya en poder del DNI?.
 
¿Se quería grabar mi voz y remitirla luego junto a esas imágenes, o que los niños que me acompañaban las vieran y que luego yo tuviera que explicarle lo sucedido personalmente y por teléfono, a fin de editar mis conversaciones con dos niños, sobre pornografía?.
 
Usted, señor Pared, pensará que mi relato no es cierto o que se trata de un hecho aislado, pero como sé hace más de 15 años que quien me presentó a la amiga pornográfíca es una de sus agentes, para mí no es un hecho aislado.
 
No utilizo Whatsapp pero mis parientes, amigos y clientes me lo solicitan, y eso lo sabe el DNI que me escucha. El domingo prometí a una amiga que vive fuera del país, que lo instalaría cuanto antes…pero no lo hice. Me vi forzado a no utilizar mi internet desde agosto de 2015 a septiembre de 2016 y todavía mi Facebook lo uso poco, y no me animo con otras vías que permite la tecnología. En una ocasión mi correo fue pirateado.
 
Bin Laden duró 10 años evadiendo la mayor persecución de la historia moderna, pese a la tecnología de Occidente y de Israel, porque se aisló de la tecnología. Varios satélites circundaron el planeta rastreando cada llamada telefónica que se hacía en la región, comparando las voces con las del líder de Al Qaeda.
 
En 17 años han utilizado tipo de mecanismos para hacerme caer en un gancho, para forzarme a delatar a mi supuesto informante y descalificarme moralmente. Por ello nunca me he inscrito en las escuelas de la Judicatura o del Ministerio Público porque como juez o fiscal soy más vulnerable.
 
¿Qué mayor descalificación para una persona, que la de ser involucrada con pornografía, más aún si hay niños involucrados, un crimen transnacional, vergonzoso, y para cuya comisión no existe perfil definido porque puede ser un artista, un abogado, un político, un general o un Nuncio Apostólico?.

Decidí escribir este texto porque bajezas de esa naturaleza, en presencia de dos niños menores, no las voy a tolerar. Si usted, señor Pared, decide investigar puedo facilitar nombres, números de teléfonos, fecha, hora, lugar…total, reitero que una de ellas hace más de 15 años que sé que colabora con el DNI.
 
Y como hace más de 15 años, espero señor Pared que si decide investigar, que no sea una simple colaboradora y que reciba algún dinerito por nómina, a fin de que su nombre sea rastreado y confirme mi denuncia.
 
Pero si aún le resulta insuficiente para convencerse de que su orden fue desobedecida, ¿sabe usted, señor Pared, que sé que un conocido abogado, cuyas opiniones son frecuentemente solicitadas por los medios, es uno de sus agentes?...
Y lo sé señor Pared, porque todo sigue igual desde mi denuncia, pese a la orden suya, y peor aún, la del Presidente.
 
¡Salga, señor Pared, de ese señor porque mientras siga ahí, nada cambiará para mí. Pero salga, porque su actitud hace tiempo que es personal y por tanto carece de objetividad para manejar cualquier situación que me concierna¡.
 
¡Salga, señor Pared, de ese señor porque mientras tenga la posibilidad de movilizar un solo de sus agentes, con la capacidad de llegar hacia mí, lo movilizará¡.
 
¡Salga, señor Pared, de ese señor quien podrá ser su amigo o un buen investigador, pero cuando los casos se toman de manera personal, se nubla la razón¡.
 
¡Salga, señor Pared, de ese señor porque de esa forma sale de mí. Salga de mí, señor Pared, y dejaré de ser su problema, porque mientras ese señor siga ahí, seguiré siendo su problema o de la institución¡.
 
¡Salga de mí, señor Pared, que en 17 años lo único logrado es que yo conozca una retahíla de colaboradores, y eso no me conviene, máxime con un crimen organizado en expansión y en este momento que me movilizo de forma más vulnerable¡.
 
¡Salga de mí, señor Pared, que el tiempo de darme un susto ``por la vía rápida`` ya pasó, y si soy sometido a la Justicia sólo lograrán una condena, porque lo que sé no lo puedo probar, y estoy seguro que no tiene interés en ello, pues nada ganaría.
 
¡Salga, señor Pared, de ese señor y si adonde va sigue a la carga, no será problema suyo, pero salga. Y si lo desea podemos hablar, no en su elemento porque después de tantas bajezas no estoy de humor para visitar ese lugar…y se convencerá por qué sé que ese señor sigue ahí y de que todo sigue igual¡.
 

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