viernes, 21 de septiembre del 2018 - Santo Domingo, República Dominicanan

Por José Díaz Nin

La descentralización del proceso electoral

El proceso electoral siempre ha sido y será un gran trauma para muchos dominicanos. Se derrochan millones y millones de pesos que salen del bolsillo de los tontos útiles, así también, se viven momentos de mucha tensión e incertidumbre, antes, durante y después de las elecciones.
 
Cada vez son más aguerridas y, en muchos casos, hasta llegar a niveles muy bajo de enfrentamiento entre candidatos que buscan, afanosamente, conquistar o reconquistar el poder.  Es un proceso electoral donde se mueven o enfrentan grandes intereses y que están dispuestos a pagar, a no aceptar o a revertir los resultados caiga quien caiga.
 
Las discusiones y la lucha sin cuartel originada por la inclusión, en la ley de Partidos, de las primarias abiertas o cerradas y el financiamiento de las campañas electorales son un reflejo de que detrás de todo esto se mueven muchos intereses  que acabaran con excluir, de esta importante ley, este proceso de selección de puestos dentro de los partidos y las sanciones a esa desmedida, injusta y poco transparente forma de financiar dichas campañas electorales
 
Sin embargo, a mi modo de ver, aspectos como la descentralización del proceso electoral parece que a los congresistas no le ha pasado por la mente.
 
Siempre he sostenido que la centralización del proceso electoral, desde su organización hasta la emisión de boletines lo hace, cada vez más, complejo y menos transparente ante la población votante.
 
La Ley de partidos debe procurar que la Junta Central Electoral juegue un papel capaz de despejar cualquier inquietud en los procesos electorales.
 
Propugno y propugnare siempre por la descentralización del proceso electoral donde la computación de los votos emitidos, por cada ciudadano dominicano, para elegir a su presidente, senadores, diputados y alcaldes  sea realizada por cada Junta Electoral de municipios.
 
Estos boletines emitidos por las juntas serán transferidos a la sede principal ya con carácter oficial y que las modificaciones, impugnaciones o revisiones sean canalizadas y realizadas, en dichas sedes, con la participación, claro está, de delegados de los partidos políticos.
 
Cuando se centralizan funciones en cualquier proceso hay una desventaja y es que se distorsiona la información dado la cantidad de personas involucradas y a la sobrecarga de trabajo para unos pocos.
 
Cuando se centralizan funciones cualquier problema minúsculo se ve como problema mayúsculo; pero cuando se descentralizan los problemas mayúsculos se ven como problemas minúsculos.
 
Cada municipio debe estar preparado, en capacidad y con la autonomía necesaria para resolver cualquier situación que se presente, antes, durante y al finalizar el proceso electoral.
 
Dejen que cada munipio elija a su presidente, senadores, diputados, alcaldes y regidores.
 
La población dominicana ha abrazado el  sistema  democrático y aspira a que las instituciones del sistema procuren preservar este estatus de convivencia, que es, sin dudas, el que ofrece mayores garantías de libertad y de respeto.

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