viernes, 21 de septiembre del 2018 - Santo Domingo, República Dominicanan

Por José Díaz Nin

Indiferencia ciudadana

Ciertamente,  vivimos en el mejor país del mundo, pues aquí,  el ciudadano duerme, vive apartado de la realidad y sin un ápice de sensibilidad ante los inusuales acontecimientos que ocurren en estos lares.
 
En todas las sociedades organizadas los ciudadanos exigen y demandan del Estado eficientes  servicios públicos que es el espíritu fundamental del pago de impuestos directos e indirectos.
La inflación no es más  que el resultado de los tantos impuestos que los dominicanos tenemos que pagar.  Aquí solo falta pagar impuestos por el aire que respiramos y no vayan muy lejos porque cuando buscamos aire puro y fresco para respirar en lugares  apartados de nuestro hogares lo hacemos al precio más alto,  de hasta perder la vida,  por el grado de criminalidad y alto índice de delincuencia que hoy nos azotan.
Lamentablemente los dominicanos pagamos los impuestos y no exigimos que se nos devuelvan en servicios básicos para la buena vida en sociedad. Escuchar a un ministro del gobierno  decir que  para eso lo nombran y poder gastar,  indiscriminadamente,  el dinero que pagamos sin  rendir ningún informe al pueblo sobre el destino de los fondos que percibe.
 
Más de 50 asesores nombrados en el tren administrativo, con sueldos entre 50 y 100 mil pesos mensuales,  que no hacen ningún trabajo más que el de ser amigo o correligionario de este potentado ministro.
 
Que país nos gastamos y que falta de sensibilidad se apodera de los dominicanos que sufren, día por día, el aumento indiscriminado de los  combustibles y de los precios de los productos básicos  y,  no solo eso, tienen que soportar ver como el medio ambiente se deteriora,  se descuida sin que nadie alce la voz de alarma.
 
Sólo hay que citar el contrato criminal de la empresa LaJun Corporation para la administración del vertedero Duquesa en esta capital, los acuerdos de aposentos para explotar las montañas de San Juan, y Loma Miranda y otras tantas  aéreas vitales para el sostenimiento de la flora y la fauna.
 
Este es un país donde ni los programas de apagones,  ideados por la CDEEE,  se cumplen: En Villa Faro este programa de apagones  comprende,  todos los días de la semana,  desde las 5:30 AM a las 9:30 AM y de 5: 00 PM a las 9:30 PM,  pero,  de un tiempo a esta parte,  la Luz eléctrica esta como los anuncios de la desaparecida Radio Guarachita  que no tiene hora fija para ser desconectada.
 
Altos índices de corrupción, altos índices de impunidad, los mayores escándalo de corrupción,  encabezado por los sobornos de ODEBRECHT,  La invasión pacífica,  regular o no,  de haitianos a nuestro territorio, el fracaso de la privatización de las empresa del Estado,  la venta de un barrio en la capital,  los altos índices de delincuencia y criminalidad que mantienen a los dominicanos en un clima de inseguridad y de paranoia.
 
Todo ello,  y a pesar  de las famosas  encuestas, sin comentarios,  que revelan que el gobierno dominicano, principal responsable de esta problemática, mantiene unos niveles de aceptación por encima del 64 % de la población.
 
Lo más lamentable de todo esto es que el restante 36 % de los dominicanos se muestra indiferente, dormidos, y sin una organización formar para exigir que los impuestos que le pagamos al Estado Dominicano sean administrados con eficiencia y con la debida satisfacción por los servicios que este está obligado a brindar.

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