Opiniones

El periodista es un iluso

Por Eli Heiliger

El periodismo es el mejor oficio del mundo. Lo decimos porque somos periodistas. Y sólo un periodista tiene la autoridad para decirlo. No se trata de observación. Hay que ser periodista para conocer y poder decir que éste, es el mejor oficio del mundo.

Digamos que para ser periodista se necesita ser capaz de vivir de ilusiones.

La ilusión de ser testigo primero que todos de la noticia de cada día. Dígannos si esa no es una óptima ilusión que lo resume todo.

Se es testigo de los mejores sucesos. Se es testigo de los peores sucesos. Y uno los vive, siempre pensando que saldrá ileso en cualquier circunstancia.

Es que si no se sobrevive a los acontecimientos saliendo ileso, el periodismo no sirve para nada. Porque sólo quien sale ileso de los mejores y peores acontecimientos puede contarlos.

Ser testigo pPeriodismora contarlo. Parece una buena definición de periodismo.
Quien no es testigo del suceso nunca podrá contar con exactitud nada a nadie.
La esencia, la sabrosura del periodismo, es poder contar lo testificado a otros.
Eso es lo que llaman comunicación social.

Contarles a otros lo que uno vivió con el sigilo del que revela lo confidencial sin obedecer a ningún interés material ni personal.

El periodismo es el mejor oficio del mundo porque se paga a si mismo de forma enriquecedora en exceso.
No es cuestión de sacerdocio, ni cuestión de querer ser mártir. No es cuestión de vivir en la amargura pretendiendo ser feliz.

Más bien, es cuestión de ser feliz. Sencillamente, feliz como está uno cuando lo tiene todo resuelto.

Digamos, entonces, que para ser periodista se necesita ser capaz de vivir de ilusiones. Porque quien vive de ilusiones no pasa hambre, porque la ilusión no tiene precio. No hay que comprarla. No hay quien la compre. Y como en la vida todo se compra y se vende, el periodismo es una profesión interesada para impolutos. Y los impolutos son pura ilusión a los ojos de los demás.

Fíjense, no más, que se inventaron un día para el periodista como si los periodistas lo merecieran o lo necesitaran. Ese día lo inventó alguien que no era periodista. Si supieran el secreto no inventaran un día para eso. Porque todos los segundos, todos los minutos, todas las horas del día, pertenecen al periodista que vive ilusionado porque sobrevivirá ileso y podrá contarlo.

Y lo bien que se siente uno, entonces, siendo periodista, cuando sabemos que es la mejor profesión del mundo.

Así, es. El periodismo es el mejor oficio del mundo. ¡Eso!

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