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Haití al rojo vivo: prevén una guerra civil

El presidente Jovenel Moïse se resiste a dejar el poder, tal como reclaman las iglesias católica, protestantes, partidos políticos y una amplia gama de organizaciones diversas

Puerto Príncipe, 26 ene (Prensa Latina) La actual pugna política entre gobierno y oposición en Haití por la duración del mandato constitucional, podría derivar en una guerra civil, advirtió hoy Rosny Desroches.
El profesor y exministro de Educación, urgió a todos los actores políticos a alcanzar un acuerdo que permita el equilibrio, para evitar una guerra civil cuyas consecuencias serían desastrosas para la nación, aseguró.
‘Tenemos que crear un clima propicio para el diálogo. Solo un compromiso puede llevar a la reabsorción de la crisis sociopolítica y económica’, insistió a la plataforma Haiti Press Network, y manifestó que no se debe luchar contra el mal con el mal.
En las últimas semanas se agudizó el debate sobre el fin del periodo presidencial de Jovenel Moïse, impulsada por partidos y organizaciones de la oposición, quienes señalan que el proceso electoral de 2016 es una continuación del iniciado el año precedente.
Con esta suposición, aunque el gobernante juró en febrero de 2017, el ciclo presidencial comenzaría en 2016, el mismo año de los sufragios, por lo que vence en 2021.
Los seguidores del gobierno, por su parte, indican que el cargo de mandatario está estipulado en la carta magna por cinco años tras la juramentación, y el jefe de Estado debe cesar sus funciones en 2022.
Desroches recordó que los movimientos de insurgencia de 2019 hicieron sufrir a la población, aumentaron los índices de pobreza en determinadas zonas rurales, y retrajeron un cuatro por ciento el crecimiento económico, el nivel más bajo desde la década de 1990.
Para el también director ejecutivo de la Iniciativa de la Sociedad Civil, una nueva ola de violencia no es la mejor solución, por su impacto en la vida socioeconómica.
Antes del 7 de febrero de 2021, la oposición y el equipo de Jovenel Moïse aún pueden iniciar un diálogo para sacar al país del punto muerto, dijo el académico, y subrayó que el tiempo que le queda al presidente para completar su mandato no servirá de nada si continúan las protestas, a menudo salpicadas de violencia.
La víspera, el mandatario insistió que su gobierno termina en 2022, aunque dijo estar dispuesto al diálogo con sus adversarios. También amenazó con hacer uso de las fuerzas de seguridad para frenar eventuales disturbios.
En la misma cuerda, sectores opositores anunciaron movimientos de protestas masivos a partir del 31 de enero, y piden al jefe de Estado respetar los plazos constitucionales.
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